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La diferencia entre la estupidez y la genialidad

es que la genialidad tiene límites.

Albert Einstein


Creo firmemente que no tenemos a un presidente de la república preparado para afrontar estos días que han llegado, a propósito de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Lo creo firmemente porque ningún acto que ha convocado tiene la estatura de un jefe de Estado y de una respuesta de Estado a las manifestaciones y revueltas que han ocurrido posterior a lo que ya se perfila como la masacre del sexenio.

 

El jefe del ejecutivo y también jefe de Estado mexicano no sabe ni está entendiendo los reclamos y no ha podido articular una estrategia, cuando menos de control de daños. Parece propiciar aun más su caída. Me da la impresión de que actúa frívolamente al igual que su esposa y le da la razón a sus detractores, que siempre han opinado eso de él, incluso categorizarlo como estúpido. Grave la cosa.


Parece que no existieran los servicios de inteligencia y de investigación criminal del gobierno, tanto que la PGR ha tenido que soportar sus búsquedas de lo que las mismas organizaciones han localizado. Más grave la cosa aún.


Veo a su partido respondiendo como si México viviera en los 60, veo a sus correligionarios sin una respuesta y actúan desesperados, azorados. Manotean y amenazan veladamente a una sociedad que les perdió el miedo; el respeto ya no lo tenían desde hace rato.

 

Me dan pena ajena sus estrategias en redes sociales; actúan con sensibilidad de elefante y les asusta más la idea de perder sus riquezas mal habidas que atender los justos reclamos de una sociedad vilipendiada más por ellos. Sus "politólogos" e intelectuales orgánicos responden tan fuera de lugar que pena es lo menos que he sentido por ellos. No pasan de articular un #CreoEnTiPeña.


Reafirman a sus rivales que el PRI no sabe gobernar si no es con billetazos o coerción; afirman que no es un partido como tal, sino la suma de intereses que un día Plutarco Elías Calles juntó para darles "cauce institucional" y de ahí no han aprendido siquiera un truco nuevo; se derrumba la leyenda del nuevo PRI, que, en resumidas cuentas, es lo mismo, pero más guapo. Más mal la cosa.


Y eso no solo ocurre en el PRI, en el otro, que no se atreve a llamar como tal y solo suma, de nombre Revolución Democrática, saca a flote que es gobernado como franquicia, si no de familia como la mayoría de los partidos "chiquillada", si la de un grupo. Sacan a flote que se venden al mejor postor, no importe si es un narco o de un expriista que se indisciplinó y lo terminan candidateando, y, para nuestras desgracias, acaban en el poder. Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán hemos padecido de tan lamentables engendros, que para lo único ha servido es para cambiar los rostros de los ladrones y delincuentes detenidos en políticos.


Ese PRD, que ni es izquierda ni es democrático, confirma que sus tribus van sobre el botín, y tan están metidos que Ángel Aguirre les lanzó la amenaza de que, a su caída, se llevaría a todos con él. Y por eso lo defendieron hasta que la terca realidad se impuso. Peor la cosa.


Y AMLO le confirma a todos que en Morena no hay más opinión que la de él. Sigue tan obsesivamente fijado en el poder que no guarda ya la mesura. Pone fecha y plazo de renuncia del presidente. Antes del primero de diciembre, para que el "pueblo bueno" elija al mejor y el mejor, según él, pues, es el mismo AMLO. Antes de él, nadie; después de él, tampoco. Pero guarda silencio cómplice ante las evidencias de que sus allegados están, cuando menos, involucrados en una parte de esta desgracia mexicana. Y cuando la @revistaproceso le hizo notar eso, mandó a sus perros a trollear a la misma hasta el hartazgo, y él, enfurecido, mandó decirles que le bajaran, lo que le confirma a sus detractores que es un ayatola y un mesiánico. Y no digo cómo le fue a @julioastillero cuando le cuestionó, lo menos que le dijeron fue: "Hijo de la chingada, vocero de @EPN". Pues peor tantito la cosa.

 

¿Y el PAN? ¿Exiate todavía el PAN?


Ante este criminal escenario, nos toca decirles los ciudadanos a todos ellos. Váyanse todos y juntos convocar, los ciudadanos, una nueva carta constituyente y tomar nuestro destino en nuestras manos, sacar el dinero de las manos de los nuevos políticos y transparentar el gasto, y que la corrupción sea un delito equiparable a la de delincuencia organizada, con cadena perpetua.


Que la política social no sea el repartir becas ni despensas, sino que se ocupe para generar impacto social, que la gente decida los proyectos y trabaje en ellos, que la estrategia sea la de construir mejores ciudadanos y focalizar el combate a la pobreza desde nuevas ideas, que se aparten del asistencialismo y sirvan para la autogestión y el bien común.


Rescatemos el Estado de bienestar y construyamos el nuevo país. Es ahora o caminamos irremediablemente a la balcanización a este paso de polarización en la que nos encontramos.

No hay ringlera ni pante, solo una acotación: los carroñeros de redes sociales, "revolucionarios" de Facebook y Twitter, siguen haciendo de las suyas, con lo que se confirma que somos ciudadanos manipulables y se concluye que sí, Televisa idiotiza.

Apuntes sobre nosotros

Joselito Luna Aquino

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