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Xhunca huini

 

Estaba a punto de cerrar la emisión de mi programa cuando de pronto recordé tu nombre. Por supuesto que los saludos volaron al aire, pero sé que en tu distancia no has podido regresar este año a la fiesta de la Candelaria, que sea del pueblo. Ya se me ocurre decir que “Somos Fiesta”.

 

Fíjate que anoche, muy temprano todavía, como a las 11 de la noche, que es temprano para los seres nocturnos, ha ocurrido una situación que apena contarla en público, pero es necesario vernos en el espejo ajeno para recapitular y pasar a un segundo punto. Como a eso de las 11 recibimos una llamada de un profesor, se encontraba en su casa y no podía salir porque afuera había unos bandidos robándose el tanque de gas.

 

Nos llenamos de la fuerza que nos falta y del valor que huye en esos momentos y formamos equipo pa’ ver qué pasaba. Efectivamente había ahí un padre y sus hijos perfectamente organizados intentando llevarse un tanque de gas. Los famélicos ladrones no lograron cargar el tanque para pasarlo al otro lado de la malla.

 

Pero anoche fue una de esas noches frías y oscuras, esas noches de invierno que abrazan las conciencias y no hay poder ni humano ni divino que te haga moverte ante ninguna situación.

 

Por supuesto que la policía llegó. Muy rápido. En cuanto se enteraron. Hicieron el protocolo necesario y esperaron la denuncia formal, que por supuesto que ya se hizo. Después salieron los vecinos. Intercambiamos números telefónicos y acordamos llamarnos para cuando sea necesario.

 

No quiero hacer mención del señor padre de familia que roba junto con sus hijos, pero es de la Cuarta Sección y todo lo que eso conlleva, quiero hablar de lo otro. Hace pocos días leía una publicación feisbuquera que decía que, en nombre de la seguridad, la gente empieza a pedir policías, pero esos policías son tales desconocidos cuyo pasado se ignora y que terminan violando a las mujeres y reprimiendo cualquier descontento de la comunidad. Esta persona decía que aún como sean nuestros policías son nuestra gente y conocemos donde viven y cómo se comportan.

 

Una vez complementada esta información, me gustaría proponerte que ahora que vengas al pueblo, en Semana Santa, quizá, le pensaras y propusieras a tu gente, a tus vecinos que se reconstruyan las vigilancias vecinales, que estemos al pendiente para cuidarnos unos a otros.

 

Y, pues, bueno, el ambiente de la competencia de bandas anda por el pueblo a todo lo que da. Es el mismo publicista que anuncia los dos bailes, pero es una competencia.

 

Fíjate que ahora andaba pensando a esto de la festejada y pensaba en la leyenda de la aparición de la virgen y entonces quise hacerle un análisis. Puedo ver varias cosas, pero importante reconocer que la leyenda se crea para desplazar al pueblo de San Francisco hacia lo que ahora es Ixhuatán. El ir y venir de la virgen es el ir y venir del pueblo que termina designando una comisión de cuidado del templo y la casa de descanso, mientras que el pueblo regresa a su original mar.

 

Los españoles logran temporalmente el desplazamiento, pero quien lo logra definitivamente fue el presidente Echeverría con su decreto de restitución y vulnera profundamente a la comunalidad huave al punto del enfrentamiento. Esta línea en la interpretación debe tenerse muy en cuenta. El enemigo algunas veces logra dominarnos haciéndonos creer que nosotros ganamos.

 

Hace un buen rato que vengo diciendo que la fiesta es un eje en la educación, pero no he logrado sistematizar esa experiencia.

 

La fiesta por ser fiesta no lo es, pero sí la fiesta en cuanto se da un compartir la vida, un celebrar los logros obtenidos en la lucha diaria.

 

Fíjate que pienso que la fiesta es un códice antiguo que debemos descifrar. Reúne las formas organizativas que heredamos de los ancestros y que sigue enriqueciéndose, le vamos escribiendo nuevos detalles; contiene las formas representativas (para no llamarle política) propias y que responden a nuestra organización social en el contexto en el que hemos vivido. Es también el cierre y apertura de un calendario de la vida. Celebramos a Pitao, el aire-viento-aliento de las cosas algo parecido a las almas de nuestros ancestros; celebramos a Xhunaxhido’ la vida y la muerte. Es un tiempo mítico que encierra nuestras creencias profundas, nuestro deseo de trascender, no sin duda algunos le llaman el momento mágico trascendental o eso que llamamos al inicio teofanía, o sea, la manifestación de Dios.

 

Este códice de nuestra historia, vida y cultura la juntamos y la traspalamos a un icono que nosotros ahora mantenemos como punto de unidad que es la imagen de la Virgen de Candelaria.

 

En la medida que acudimos a la fiesta podemos aprender de ella, lo que ella contiene. Ahí se centra la comunalidad, la identidad, la cultura, pero como códice que debemos interpretar y reescribir. Este reescribir es la crítica y regeneración que debemos hacer de ella.

 

Me puedes decir que hay toda una serie de cosas que a ti no te gustan, pues sí, las hay, pero todo tiene puntos lucidos y oscuros ¿cuál prefieres ver? ¿Cuál prefieres mantener?

 

Para tu regreso a Ixhuatán, o por si puedes ir a la vela ixhuateca en el Distrito Federal, te invito a que veas ahí, en ese códice festivo, las raíces profundas de tu existencia y orientes esa existencia hacia mejores condiciones de vida, de vida plena en equilibrio cósmico.

 

Pues buena fiesta y vamos a reconstruir tejido social.

 

Manuel

Carta a la xhunca

Manuel Antonio Ruiz

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