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Ángeles:

 

Me volví cartero ahora, no cartero que reparte, sino el que crea cartas. Lo vas decir que aprendí a escribir, ajá, lo aprendí, aunque no muy bien. Y pa’ presumirte es que te escribo ahora, además porque quiero contarte muchas cosas de esas que no caben en un comentario del Feis y menos del Tuiter, por eso es te la voy mandar por correo.

 

Ahora que leí tu comentario en el Feis, revivió la necesidad de contarte aquel tiempo de las religiones. Me recordé Santa Teresa de Ávila, la Carmela descalza, ella la calzonuda y también a San Juan de la Cruz. Ambos cuando vivieron su tiempo dicen que se vieron sus comunidades echadas a la desgracia; tonces ¡que les prende el foco! y que se ponen a refundar sus comunidades monásticas.

 

Eso de refundar a lo mejor fue que aprendí de ellos. Ya que yo estoy de regreso a mi país, me dieron cargo, de servicio, pues, ya que tengo cargo, nomás se me ocurre que debemos refundar la organización. Lo juntamo la gente, los más grandes que crecieron la idea, los más jóvenes que se estudiaron ahí, los más nuevos que apenas andaban conociendo qué  se hace ahí. Ya que estamos juntados y hablados, lo preguntamos la gente ¿qué queremos recibir del centro de capacitación? ¿Qué lo podemos dar al centro? ¿Qué esperamos? Aquel centro campesino se refundó con la pregunta de la gente y renacido dio su tiempo de servicio.

 

Ya sabes la historia mía en ese centro, y sabes que no estoy más ahí. Pero pasó algo parecido en la escuelita en que ahora me escondo. Yo no sabía nada de hacer escuela, entonces que lo empiezo preguntar la gente cómo es su historia, sus resultados, sus esperanzas, sus trabajos y las formas de hacer la relación interna y externa. Ya que se hizo la preguntadora, lo dijimos, hay que refundar la prepa, y lo hicimos una nueva acta de nacimiento, con sus nuevas misiones y reglas y servicios y lo dimos otra cara nueva, que sea la preparatoria por cooperación, se volvió preparatoria comunitaria. Mucho dicen que no cambiamo y que no hay capacidá y que no sirve, pero lo recién nacido tarda en verse su camino que agarra.

 

Fíjate que participamos con los jóvenes y las jóvenas de esta escuelita en el Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México, en el eje de juventudes. Palabras más, palabras menos, el tribunal dijo que los gobiernos, en todos sus niveles, han desviado el poder, han dejado en el desamparo institucional, delegación irresponsable de funciones esenciales, privatización de espacios y servicios públicos con graves consecuencias para la salud o integridad, abandono del rol de protección de derechos económicos, sociales y culturales degradados a mera función de beneficencia o menospreciados, uso excesivo de la fuerza pública para reprimir manifestaciones sociales (grupos de choques, desplazamientos forzados) y aquiescencia y complicidad con el accionar delictivo de las empresas transnacionales condenadas en esta.

 

El Estado actuó como fiador de la impunidad ambiental debido a una política de doble discurso de defensa de los derechos humanos y dictado simultáneo de leyes que los vulneran al punto que las instituciones ambientales se han convertido en meras procesadoras de trámites y autorizaciones de impacto ambiental a negocios privados.

 

Dejaron en manos de las empresas el deber de proveer de fuentes de trabajo a la ciudadanía y se convirtieron en defensores de unos cuantos publicando un discurso que dice que lo hacen en nombre del pueblo que mandan. Pero, pues, no mandan, no preguntan, no obedecen las leyes, no hacen su trabajo, pues.

 

Entonces fue que escucho decir al obispo Raúl Vera que hay que refundar el país, y mi ojo se alumbra y mi sonrisa aparece. Refundar el país no se había ocurrido en mi cabeza, aunque, si leíste el Panóptico de la otra vez, ahí dije que Ixhuatán habría que ser refundado.

 

Ahí dije que hay que hacerlo desde la vida, desde el tejido social, desde la vida colectiva y no desde los parámetros economicistas que nos han llevado a una verdadera crisis del planeta. Planteé la refundación del municipio, el cual necesita de gente capaz de arriesgar el todo por el nada.

 

Te cuento que muchos escueleros, que saben de letras, pues, quieren el “desarrollo” así como viene envuelto en los paquetes de Harvard y entonces defienden que si uno que si otro color de supuesta representación, pero, al final, quieren hacer desarrollo. Entonces a ellos decirles que refundemos Ixhuatán no es posible.

 

Pero más bien creo que hay que trabajar procesos sociales, como hemos comentado anteriormente, cuando decíamos que boicotear las elecciones sería solo desgastarse porque, si solo vota el 5 por ciento del padrón, quien tenga la mayoría de esos votos será proclamado ganador aunque el 95 por ciento restante no esté de acuerdo.

 

Tonces lo que viene es llamar a asamblea consciente, que sea, hay que anunciar muchos días, como si fuera la fiesta de la Candelaria, ya que está muy anunciada. La asamblea debe responderse preguntas, pienso que algunas de ellas son:

 

¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué sabemos hacer? ¿Cómo nos organizamos?¿Cuáles componen los grandes momentos de nuestra historia colectiva? ¿Con qué finalidad se fundó la comunidad, pueblo, municipio? ¿Qué de lo que buscamos en la fundación se ha cumplido, qué falta y qué nuevas necesidades han surgido? ¿Cuáles son nuestras instituciones y sus resultados? ¿Qué vale la pena fortalecer y qué no vale la pena invertirle? ¿Qué queremos ser? ¿Cómo se inserta Ixhuatán en la nación Binni za´?

 

¿Qué aporte podemos dar a otros pueblos partiendo de la mitología propia de gente de nube o agua y que la misión es traer alegría a los pueblos? ¿Cómo imaginas Ixhuatán dentro de 70 o 100 años (no solo en infraestructura, que sea, no solo casas o carreteras)? ¿Qué nuevas instituciones deben formarse? ¿Cuál es la responsabilidad de cada una de las instituciones? Cómo debemos elegir a quienes coordinan las actividades públicas? ¿Cuál es nuestra relación con las instituciones de fuera de la comunidad y/o del municipio? ¿Qué relación se establece con las empresas extractivitas? ¿Qué relación se establece con otros países? ¿En qué condiciones participarías de algunas de las actividades del colectivo? ¿Qué aspecto de las propuestas surgidas puedes apoyar a crecer?

 

En fin, hay 800 preguntas más, y el resultado de este diálogo, que por supuesto necesita de tiempo y esfuerzo, traerá un acuerdo, un contrato comunal de refundación, pues, luego ya vendrá la puesta en marcha, la de a deveras. En ese rato los invasores, los que se creen europeos, los que cuentan que su sangre es de color azul, y sus sirvientes se van a poner muinos, y esa será otra etapa de la vida. Habrá que decidir qué hacer, en colectivo, cuando el coraje se presente, ya vez la muina que ahora aún contenemos.

 

Que salga la indignación, pues, pa’ que haya otra etapa de la historia.

 

Ya quiero conocer tu respuesta.

Un abrazo virtual y a la distancia. Ojalá te lo pueda dar el día de la asamblea que ahora sueño al escribirte.

 

O ya de perdis nos vemos en la asamblea anual “Vela de Candelaria”.

 

Desde el rincón de los sentenciados

 

Manuel

Carta de la refundación

Manuel Antonio Ruiz

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