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Entre las muchas activistas y revolucionarias que han legado al avance del feminismo se encuentran las hermanas Mirabal, libertadoras dominicanas que formaron parte del grupo que enfrentó al régimen tirano del entonces presidente de su país, Leónidas Trujillo. Las hermanas Patria, María y Minerva fueron torturadas, encarceladas y violadas en varias ocasiones y finalmente asesinadas a golpes un 25 de noviembre de 1960, y en su memoria a partir de 1981 se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres.

 

Es un día en el que el mundo entero, pero principalmente la parte institucional, se acuerda de que las mujeres existimos, que somos personas con derechos universales y que merecemos, por lo tanto, vivir sin violencia, pero el resto del año se olvidan. Solo quienes han venido entregando su vida a la recuperación de los derechos de las mujeres mantienen esta lucha diaria.

 

Aunque en 1981 las activistas feministas de varios países acordaron elegir esta fecha para resaltar la urgencia de eliminar toda forma de violencia hacia las mujeres, Naciones Unidas la institucionalizó y decretó en 1993, y es a partir de ahí que las acciones comenzaron a tomar mayor impulso y se ejerció mayor presión sobre los gobiernos para que se establezcan medidas que garanticen una mejor vida para nosotras.

 

La lucha feminista académica y activista en México logró en el sexenio federal anterior que se aprobara la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, impulsada por legisladoras federales como Marcela Lagarde, ícono del feminismo mexicano contemporáneo y quien logró el reconocimiento de la teoría del “feminicidio”, en esta ley se definen los tipos y modalidades de la violencia de género y sus sanciones.

 

Se trata de una ley que hace falta nutrir, actualizar y debatir aun más; también es indispensable que se replique y ajuste a la situación de género de cada entidad federativa, sin embargo, es un enorme avance y la base sobre la cual se puede construir una nueva realidad para las mujeres que somos violentadas a diario y desde diversas fuentes, sin importar ocupación laboral, grado de estudios, etnia, color de piel, ideología, religión, edad o aspecto físico.

 

Las estadísticas internacionales que registra ONU Mujeres estiman que la menos la tercera parte de las mujeres del mundo de entre 15 y 60 años han sido violentadas una o más veces en su vida, sin embargo, puedo sostener que centrándonos en México, todas hemos recibido violencia en algún momento y tal vez ni lo sabemos. Todas, simplemente no hay un monitoreo que lo avale.

 

Hace algunos días, Gloria Newman Estrada, dirigenta de un grupo de mujeres, declaró a un medio de comunicación que a diario atienden casos de mujeres violentadas cuyas denuncias permanecen en la impunidad, desde el maltrato sicológico hasta el feminicidio.

 

De acuerdo con la activista, en el Istmo de Tehuantepec la violencia de género es una problemática preocupante y con altos índices, el más preocupante de ellos el asesinato de mujeres por cuestión de su género: el feminicidio.

 

Gloria Newman recordó los casos de mujeres asesinas que más han impactado a la comunidad istmeña y que permanecen en la impunidad como es el caso de una joven asesinada en la colonia Linda Vista; el de una señora que fue encontrada muerta con su hijo en los límites con Guelaguichi; así como de tres feminicidios más sin resolver en el municipio de Tehuantepec.

 

Mencionó a Joselyn Herrera Aguilar, unas centroamericana asesinada a cuchilladas y hallada sobre la autopista en el tramo Tehuantepec-Ixtepec; así como los feminicidios de María del Carmen Lobo y de Margarita, una menor de edad, las dos vecinas de San Blas Atempa y que al parecer también fueron violadas.

 

La feminista detalló que en el caso de María del Carmen su cuerpo putrefacto fue encontrado en una esquina de la cancha del barrio Vixhana altos, mientras que el cadáver de Margarita lo hallaron tirado al lado de un circo, “los familiares realizaron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron a su casa, hasta el momento no hay avances en las investigaciones”.

 

El feminicidio es la peor de las modalidades de la violencia hacia las mujeres porque tiene por objetivo promover el odio hacia ellas y por supuesto acabar con sus vidas, y los responsables no son sicópatas, ni personas con alguna enfermedad mental, ni se trata de crímenes pasionales y mucho menos, alguna de las asesinadas lo merecía.

 

Al feminicidio, así como al resto de los tipos y modalidades de la violencia de género, estamos expuestas todas las mujeres de este planeta, del país, de nuestra ciudad, de mi familia. Todas las mujeres que amamos son víctimas potentes de violencia por el sólo hecho de ser mujeres.

 

Así lo ha instituido el sistema patriarcal y si no comenzamos a reunir esfuerzos diarios e intensivos para erradicar esta violencia, acabaremos todas muertas. Si la desaparición de 43 estudiantes ordenada por un alcalde y ejecutada por policías municipales y delincuentes organizados indigna, preocupa y daña, el asesinato de casi cuatro mil mujeres en los últimos 18 meses en este país, por el simple hecho de ser mujeres, no sé qué sentimiento provoque, hasta el momento ha sido de indiferencia para la mayoría de las y los mexicanos.

 

En el tema de la violencia patriarcal que afecta mayoritariamente a las mujeres porque somos el sector destinado a la opresión para el correcto funcionamiento de los grupos de poder de absolutamente todas las instituciones, todas estamos en la mira, formadas en filas en la vanguardia como escudos humanos.

 

La Ley General de Acceso mencionada tipifica como delito federal cinco modalidades de violencia hacia la mujer:

 

En el ámbito familiar, que es cuando las agresiones son realizadas por un familiar en cualquier línea de sangre o parentesco político, incluso por una ex pareja, ya sea en lo privado o en lo público; en la comunidad, es cuando la violencia es ejecutada en las calles o sitios públicos, o por tradiciones, un ejemplo, es el acoso sexual callejero; otra modalidad de violencia es la institucional, que es la ejercida dentro de las instituciones y por representantes de estas; la laboral y docente se refiere a las acciones violentas que afectan a las mujeres dentro de sus centros de trabajos o estudios, ya sean empleadas, jefas, alumnas o maestras; y finalmente la violencia feminicida que tiene como objetivo principal extender el odio hacia las mujeres y puede culminar en su asesinato.

 

La ley también se rige por tipos de violencia: sicológica, económica, patrimonial, física y sexual, y se está luchando activamente para que se reconozca la violencia obstétrica, que abarca todos los maltratos que reciben las mujeres durante la atención médica de tipo reproductiva y sexual.

 

La violencia sicológica comprende agresiones como gritos, insultos, ofensas, discriminación, amenazas, burlas que pongan en riesgo la salud emocional y mental de las mujeres; la económica se refiere a la desigualdad en cuanto al pago de salarios, honorarios, control del uso del dinero propio, negación de manutención, condicionamiento, y cualquier acción que incida en la seguridad económica de las mujeres.

 

La violencia patrimonial es cuando se le niega a las mujeres el derecho de poseer un bien material, ya sea por herencia o compra venta, así como cuando se le amenaza de arrebatárselo por diversas circunstancias; la violencia física son golpes, empujones, heridas con algún tipo de armas, jaloneos, inmovilización, y cualquier acción que dañe el cuerpo y organismo, finalmente la violencia sexual se refiere cualquier conducta sexual que dañe a las mujeres, desde el acoso hasta la violación.

 

Estas modalidades y tipos de violencia son delitos, se persiguen y sancionan en un marco jurídico federal, y aunque en la práctica la aplicación de la justicia sigue siendo una fantasía en este país, lo importante es que las mujeres asumamos con seguridad y a conciencia que no somos merecedoras de violencia.

 

No es natural la violencia, ni la provocamos ni los varones son fuente natural de esta. Es parte del sistema patriarcal y machista en el que hemos crecido colectiva e individualmente por siglos, cada vez con mayor opresión hacia las mujeres y niñas. El resultado es que muy pronto ya no seremos solamente las mujeres las víctimas con mayor vulnerabilidad sino otros sectores como los jóvenes, un ejemplo es lo de Ayotzinapa.

 

Es importante, no hay forma de negarlo, que los varones estén conscientes de cada una de sus acciones hacia nosotras, de que todos sin excepción son parte de la cultura de la violación que impera en la humanidad, de que las mujeres no somos objetos ni máquinas de reproducción, de que valemos por ser seres humanas desde que nacemos, pero lo primordial y urgente es que las mujeres estemos plenamente conscientes de lo mismo.

 

La violencia hacia las mujeres es una peste, una maldición patriarcal que se extiende, una herramienta del poder, una muestra de que estamos fracasando como sociedad y que avalamos las mismas formas de opresión y exterminio que le cuestionamos al gobierno de nuestro país.

 

Mientras las mujeres no reconozcamos que todas hemos sido violentadas en algún momento de nuestra existencia en cualquier de los tipos y modalidades que reconoce la ley, no podremos avanzar colectivamente en esta lucha social.

 

Es indispensable abanderar como mujeres desde lo personal y en lo colectivo el compromiso de erradicar la violencia que nos mantiene oprimidas; es urgente mantener una postura de cero tolerancia a la violencia machista, venga de quien venga, desde un chiste misógino hasta golpes y amenazas. Está en nosotras transformar este panorama que nos está matando, porque el asesinato es la máxima demostración del poder que tienen la misoginia y el machismo unidos. Ni una más, ni una menos. Todas somos todas.

Mujeres: cero tolerancia a la violencia patriarcal que nos está matando

Cinthya Lorena Vasconcelos Moctezuma

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