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Madre, los que no estemos

 para cantarte esta canción,

madre, recuerda que fue por tu amor.

Silvio Rodríguez

 

Los más antiguos, los que se dedicaron a hacer la historia para que las memorias no se perdieran, cuentan que, más antes, una mujer vieja, vieja y arrugada ella, se entregó completita y se dijo ser la primera ofrenda para que la tierra existiera y así el género humano pudiera poner sus pies y echar raíces. Ya que se hizo la tierra, nos mandó enterrar el ombligo para quedar amarrados. Por eso dicen los más viejos y viejas que ahora la gente vuela pa’l norte: porque su ombligo quedó en el hospital, quesque pa’ hacer mascarilla de rejuvenecencia o de célula madre o sepa la bola, negocio, pue.

 

Entonces, ya que la madre tierra existe, se hace también abuela tierra o hermana tierra o compañera o esposa o hija o el papel que, asegún, nos toca vivir. Que sea, hace nacer la planta y da de comer, que sea, es madre o deja que el agua y el sol penetren en su ser, más parece como esposa o que te sostiene y te soporta; entonces, parece hermana. Así, en cada momento hay facetas o estilos de hacer la vida.

 

Ya que madre tierra se pone a trabajar asegún la tarea o la edad que le gusta vivir en ese momento, se dan cuenta las envidias y los chismes y los hacen ir a vigilarla a unos malos naguales que andaban amarrados por el norte. No mero se sabe si ellos son de ahí, pero ahí andaban amarrados. Ya que están amarados las envidias y los chismes, lo desatan y lo mandan: ve a ver qué hace la madre tierra, y ahí vienen. Ya que están cerca, lo ven su cara y lo empiezan a enamorar, y entonces la amarran y la secuestran.

 

Fue que pusieron esclava a madre tierra. Muy esclavita la pobre, lo maldicen y lo gritan y lo pegan; grande sufrimiento lo hacen pasar. “Hay que torturar la naturaleza hasta que nos dice la verdad”, dijeron ellos, que su nombre de nagual fue científicos o positivistas.

 

Ya esclavita, entonces, lo ponen trabajar. Grande es la carga de trabajo que la someten y entonces lo echan de comida grande cantidá de pestilentes. Y la ponen raquítica. Popusita, popusita iba quedando. Le hacen dar fruto de más, le sacan mucho maíz y nopal y caña y mucho más, quesque porque hace falta energía létrica, y lo ponen a trabajar más.

 

Ya que anda cansada y esclavita, va sacando de ella sus órganos. Viva, viva la fueron descuartizando. Por barril sacaron su sangre y lo ofertaron a las bolsas de valores y, en lugar pa’ que los hijos e hijas de madre tierra no lo entienden, le ponen que se llama petróleo y no sangre; que, en lugar de respiración, lo dicen que se llama parque eólico; que, en lugar de hablar que rompen su hueso, llaman que están cosechando oro o plata o cobre o asegún los nombres.

 

Tonces, ya que abuelita tierra, que está viejita, viejita, lo ve una su hija, las más xhunca, y lo entiende su sufrimiento; entonces rompe en llanto y en muina y grita a los cinco vientos y garra camino y va de casa en casa y lo empieza a decir a la gente:

 

“Muriendo está mamá tierra. Gran enfermo está. ¿Caso lo vas dejar morir? ¿Quieres que se acabe esa viejita que se tendió completita pa ser tu sostén? ¿Vas dejar que quien te dio de comer se acabe? ¿Tan desgraciado y desgradecido está tu corazón que vas permití que la sigan explotando?”.

 

Tomó mucho aire para ahogar el llanto y vibrar el alma y gritó:

 

“¡Hija! ¡Mamá! ¡Hermana! ¡¿Vas dejar que se acabe la vida?! ¡Vamo juntarnos! ¡Vamo unirnos las mujeres! ¡Vamo educar los hijo y las hija pa’ que aprendan cuidar y defender a pachamama! ¡Es hora de rescatar a yú, layú, ne gidxilayú (el suelo, la parcela y el planeta)! ¡Nuestra es la fuerza!; ¡nuestra, la esperanza! ¡Es hora de lanzar el grito de guerra y hacer vivir nuestra identidad!".

 

Por eso es que dicen los más antiguos que celebramos el Día de la Madre. No solo de la madre que pare, porque pa’ parir cualquiera: es el día de la madre que lucha, que educa, que construye la historia; que defiende la vida engendrada, alumbrada, cuidada, educada y cumplidora.

 

Feliz Día de la Madre defensora de la vida y del territorio. Aquella que día con día resiste, aquella que día a día nos dice cuándo es necesario callar, cuándo es necesario gritar, incluso cuándo es necesario hacer la revolución para construir la paz.

De cómo celebrar el día

Manuel Antonio Ruiz

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