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29/10/2015

 

Documenta El Universal que en México existen casi 5 millones de cuentas en Twitter (la mía incluida, supongo), de las cuales más del 70 % son con residencia en el Distrito Federal o Ciudad de México, como les guste llamarle. Que existen algo así como 75 mil cuentas falsas o bots, creadas por robots informáticos (programas o software, pues), que, de acuerdo con algunos, son los famosos peñabots o cuentas creadas para darle la fama de la que poco goza el presidente en las llamadas redes sociales.

 

Los más avezados me comentan que no todos son peñabots. Ni los pejeliebers pueden acusar de inocencia en esas cuentas. Aquí hay de todo, y les creo. En sus afanes por posicionar la opinión pública, ambos juegan sucio, y lo saben, pero hacen como que si la virgen les hablara (a ambos, porque “izquierda” y “derecha” respiran del mismo incenciario) y niegan lo que ellos han creado.

 

¿Y los hashtag vinculados a la opinión política son realmente la opinión del país? Por supuesto de que no: son sentires de los residentes de la capital del país; sus filias y sus fobias ahí salen a relucir. Hasta lo peor de nosotros sale ahí. Clasismo, racismo, desprecio de una masa urbana y “exitosa” hacia los demás y, claro, bipolar y cortoplacista, con memoria selectiva. Todo eso junto y más peor todavía.

 

¿Quiénes crearon los hashtags antinormalistas cuando estos últimos bloquearon en un periodo de puente vacacional la Autopista del Sol pidiendo a gritos que se les reprimiera? Sí, esos que después de que un narcoalcalde acusara de recibido después de que sus sicarios le informaran que se llevaban un autobús, que la misma DEA ha documentado se usan para transportar goma de opio de la zona con mayor producción a nivel mundial. Y pasó la peor masacre del México contemporáneo, en la que el Estado tiene responsabilidad.

 

¿Suenan simplista mis razonamientos? Sí. Pero soy de esos que no se creen las teorías de conspiraciones llegadas de mesías, así sean del trópico tabasqueño, ni los castigos divinos ni los premios de dioses inventados por nosotros mismos. Soy de esa masa occidentalizada en la escuela, a la que educaron que la realidad debía documentarse y mostrarse con hechos, datos, para sobre eso tomar decisiones, no antes.

 

Pues antier amanecí con la noticia de que para el presidente de un Estado laico, el cual costó una guerra –la de Reforma–, no importan lo que su gobierno haya hecho en materia de protección civil, las alertas, el que la Sierra Madre Occidental y el eje transversal neovolcanico y una línea de vaguada hayan ayudado el que el peor huracán de la historia documentado en el Pacífico amenazara al país o a una buena parte de él. Eso no sirve. Para ese presidente lo que realmente ayudó fueron la cadena de oraciones y la fe, sí, esa que mueve montañas, pues esa es la que ayudó.

 

El jacobinismo tan apreciado en la izquierda que sí lo es fue mandado a la basura por Andrés Manuel López Obrador con el apoyo de un impresentable de ese negocio llamado Iglesia católica. Y ya era para mí un insulto a mi izquierdismo fue cuando vino Enrique Peña Nieto a decir esta babosada, y mi fe en lo poco que queda del Estado laico se fue a la goma. Entonces recordé una canción que decía algo así: “No, no basta rezar / hace falta muchas cosas / para conseguir la paz”. Pues de que no, hombre, que no. Según que este muchacho chicho de esta película gacha llamada México nos receta que el #PrayForMéxico fue más efectivo que todas las medidas hechas por su propio gobierno. Para Ripley.

 

Y, claro, esos chilangos, tan afectos en sus demonios, le dieron el trato divino que le recetaron a esa cómica involuntaria llamada Ninel Conde, quien, convertida en toda una autoridad en materia de protección civil, se puso a dar recomendaciones a lo tarugo. A ese nivel de animosidad le recetaron a Peña, que a diario da pena, y lo poco que logran  construir sus personeros él solo, solito, se encarga de tumbar cada día.

 

Y también en Oaxaca hace norte. Se amanece Facebook con la primicia de que entre priistas no se andan con cosas pequeñas. Filtran un audio de una conversación que sostuvo con otro oscuro personaje donde comentan sus ya gustadas fechorías. Nada nuevo, a excepción de que hoy usan diarios como Reforma para dirimir sus gustadísimos escándalos. Hoy todo mundo señala que él que hizo tan loable descubrimiento viene de la casa marcada como Infonavit. Cosas de la campaña que inicia en Oaxaca.

 

Por último, no sé si mañana nos leamos, pues puede ser que pasemos a un descanso obligado. Si es así, pues gracias.

 

Y feliz cumpleaños, madre mía. Que te me cumplas los mismos años que llevas hasta hoy.

Tomada de www.bbc.com

Del fue el Estado al sí basta rezar

Joselito Luna Aquino

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