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Nuestro bello Guidxiyaza tiene en su interior un cúmulo de cuentos y leyendas, historias fascinantes en donde sus habitantes plasman, a través de narraciones, la explicación a diversos fenómenos naturales y en otros casos hilan supersticiones para dar cuenta de algún acontecimiento que marca su diario vivir, con lo que nacen bellas leyendas, una de ellas les presento a continuación:

 

Antes de que llegara la pavimentación de la carretera que comunica a Ixhuatán con Reforma de Pineda, corrían automóviles con tranquilidad, sin descartar la talqueada que nos dábamos cuando salíamos a alguna parte del Istmo o del país. Era camino de terracería, que, cuando llovía, transitar por ahí era un viacrucis. Después de que la pavimentación llegó, comenzaron a transitar más autos, y, obviamente, el paisano voló en la carretera mientras pisaba el acelerador a fondo, lo que dejó varios accidentes automovilísticos –uno que muchos ixhuatecos recordamos es el del carro de peloteros que se estrelló contra el cerro cercano al puente Tamarindo, por lo que perecieron varios paisanos beisbolistas. Otros más suscitados en el tramo Ixhuatán-Reforma–. Así nace la famosa historia del árbol de huanacaxtle que se encuentra ubicado a la entrada de nuestro pueblo, lugar por donde varias personas han perdido la vida. Por ello se pone especial atención en tan mencionado árbol.

 

Cuentan las personas que habían hecho una reunión para ir con el sacerdote del pueblo a rezarle y pedirle que se fuera de ahí (refiriéndose al Diablo, que vivía en las entrañas del huanacaxtle) y que ya no causara más muertes. Otras personas narran que un día alguien le pagó a un señor para que lo derribara, pero la noche de cuando recibió el pago fue asesinado, con lo que cobró más fuerza aún la leyenda del árbol del Diablo.

 

Al entrar a nuestro bello Guidxiyaza, puedes constatar las cruces que yacen a unos metros de ese tan frondoso árbol, ícono de nuestra región, del cual nuestros ancestros tallaban los cayucos que utilizaban en la pesca del camarón y otros mariscos, especie endémica que está en peligro de extinción, por cierto.

 

Platicando con algunos jóvenes que van a Reforma a pasear por la noche, al pasar por el árbol misterioso sienten como si algo los jalara o les persigue una sombra, por lo que ellos huyen a toda máquina, causa esta de los accidentes en motocicleta.

 

Haciendo un análisis, desde el punto de vista apegado a la ciencia, podemos descubrir que no se trata de ningún Diablo que viva ahí en el huanacaxtle: el causante de los mortales accidentes ha sido, sin lugar a dudas, la velocidad de los automotores, que, combinados con el alcohol en algunos casos, han sido los responsables de los accidentes, amén de que el tramo de Reforma a Ixhuatán es una recta prolongada de aproximadamente 2 kilómetros, por lo que la aceleración es la responsable de los fatales acontecimientos.

 

Sugerencia: para los que usamos unidades de motor, seamos precavidos al trasladarnos a un lugar. Tengamos pendiente que en nuestra comunidad existe la tradición de que los señores dejan pastando a sus bestias en la orilla del camino, otros más usan la bicicleta como medio de transporte, por lo que son propensos a ser arrollados por algún conductor. A los dueños de motocicletas, no permitir que menores circulen a toda velocidad. Estén al pendiente de ellos y hagan caso a lo que propongan las autoridades viales. Todo por el bien de todos. Recordemos que los accidentes no son cosa del destino: se pueden evitar.

El árbol de huanacaxtle encantado por el Diablo

Clemente Vargas Vásquez

Tomada de www.pvangels.com

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