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Cuando dejas de atender a la tierra, la dejas de querer, y, si no la quieres ni la cuidas, ella te devolverá el desprecio que le haces, así sentenciaron los abuelos y abuelas de nuestros más viejos abuelos.

 

Cuentan los más viejos que un día, o en un tiempo lejano, se hicieron una su visita por los distintos lugares del mundo, vieron a lo lejos que el desarrollo se ve bonito, pero se dieron cuenta de que lo que se ve bonito depende del cristal desde donde se mira.

 

Volaron y revolaron los desarrollos que por el mundo se habían hecho y se enamoraron de él, entonces vinieron a ver su pueblo y lo pensaron que sería bueno que el desarrollo también se naciera en el pueblo.

 

Fue entonces que los naguales del norte se vieron la alegría que había en aquellos abuelos que les dijeron:

 

  • Si ustedes quieren, nosotros vamos a traerles más desarrollo.

  • Síiii, contestaban los primeros padres y madres, que haya desarrollo pa’ que no andemos olvidados.

 

Entonces fue que les dijeron: “Vamos a poner un corredor eólico muy grande que va a traerles muchos beneficios; miren, instalar una central eólica tiene sus grandes ventajas”:

 

  • Vamo aprovechar el viento, nomás pasa y pasa y nos levanta las láminas de las casas y nada que se aprovecha, vamo poner ahí ventiladores que en su lugar hacen luz.

  • Con este parque vamo dejar de usar petróleo y así vamo dejar de contaminar el mundo.

 

Grandes beneficios van a aportar ustedes a la humanidad, mucho bien va a hacer a la tierra y grandes ganancias vamos a tener.

 

Bueno, se dijeron los abuelos, ta bueno que haya ventiladores que hacen luz, así el rancho ya va tener luz y vamo poner una su bombita pa’ poder regar las siembras.

 

Entonces unos que de por sí tienen que pensarlo dos, tres veces las propuestas, porque no fácil es entender, llamaron a los antiguos abuelos, a los más antiguos que poblaron la tierra, a aquellos que cayeron luchando por defenderla de antiguas invasiones, de antiguos robos. Así que ya se juntaron, fueron a dar otra viajada por los lugares de donde los abuelos y abuelas se enamoraron del desarrollo. Entonces, ya que dieron su visitada, vinieron y les dijeron a sus vecinos y vecinas:

 

Agentes municipales

Comisariados ejidales

Comisariados comunales

Pueblos oaxaqueños

Pueblos de México y del mundo

Hermanos y hermanas:

  • Ta bueno que vamo hacer desarrollo un su poquito de luz pa’ alumbrar los ranchos, pero que ustedes no saben es que esa luz es pa’ que la usen las mineras y salineras que vienen a contaminar, no es luz para casa.

  • Cuando ustedes firmen el contrato, la tierra dejará de ser agrícola, pesquera, para ser tierra industrial, así que ya nos van a prohibir trabajar como nosotros trabajamos.

 

  • ¿Queremos cambiar el poquito de árboles que tenemos y el cielo limpio por torres de lámina, que, dentro de 20 años, con el efecto del salitre, será un montón de latas viejas, llenas de sarro?

 

 

  • Las aves se verán en peligro de muerte al chocar con las aspas; esta zona donde vivimos es lugar de refugio de cientos de miles de aves migratorias, cada año al empezar y terminar la temporada de lluvia vemos parvadas de pichichis, garzas, patos salvajes (negros o cormoranes), pelicanos y cotorras. ¿Las queremos muertas?

 

  • El ruido producido por el giro del rotor, las luces que destellan provocan estrés en el ganado, quienes disminuyen la producción de leche y muchas vacas abortan. Este destello de luz provoca insomnio a las personas que viven cerca de ellas, ¿quieren pagar ese precio para que haya desarrollo?

 

  • Los pueblos que vivimos alrededor del mar vivimos de la pesca. El camarón y pescado son nuestra comida principal: al ponerse las torres, se derribará palmeras, otatales, manglares, que es donde se crían las larvas. Cortar esta naturaleza pone en peligro nuestra subsistencia, o sea, se sentirá más hambre. Se abrirán grandes hoyos de más de un cuarto de hectárea que se llenarán de concreto para poner las torres, lo cual hará que el agua dulce no llegue al mar y la producción disminuya.

 

  • Hermanos y hermanas de este pueblo, con el tiempo la lluvia se lleva la tierra que no tiene. Las tierras industriales no necesitan árboles cerca de las torres, esto hace que haya desiertos en la región. O sea, vamos a producir un cambio climático y una escasez de agua cada vez más grande.

 

  • Vamos a contaminación del agua de lluvia y de capas freáticas por “derramamientos accidentales" de líquidos aceites y de limpieza de maquinaría. De hecho, cada turbina almacena hasta 400 litros de lubricante en su interior.

 

  • Hemos visto en La Ventosa que las turbinas a veces ocasionan accidentes y prenden fuego. En muchos casos se trata de un cortocircuito en el generador; en otros, la causa es un relámpago, atraído por la alta masa de acero. La reserva de lubricante se convierte, entonces, en alimento para el fuego y se proyectan gotas encendidas por el giro de las palas. En ocasiones se desprenden pedazo, o se cae la turbina entera.

 

  • En este viaje que nos han llevado los más antiguos abuelos y abuelas que defendieron al tierra y el mar de antiguos invasores hemos visto, con nuestros propios ojos, que el desarrollo es muerte, es la muerte de nuestra comida. Algunos van a  tener dinero, pero el resto, los que no somos dueños de tierra, perderemos el derecho a vivir.

 

Fue que se levantaron los más viejos y viejas de la comunidad que ya han hablado de leyes y de acuerdos que defienden a los pueblos y dijeron una su palabra:

 

  • Las autoridades locales, estatales o federales que firmen contrato con las empresas extranjeras para la instalación del parque eólico en esta zona violan el acuerdo 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ya que los pueblos deben ser consultados antes de firmar cualquier acuerdo.

 

  • Lo que las empresas eólicas están haciendo es lo mismo que hicieron hace más de 500 años: vienen a reconquistarnos y a despreciarnos otra vez como antes. Es traicionar nuestra independencia.

 

 

  • Cambiar comida por dinero es de las peores decisiones que podemos hacer. El ejido de El Morro, de La Integral como otros tantos ejidos se pelearon para tener dónde trabajar, dónde vivir, para dejar a los hijos una forma de vida. No traicionemos la lucha que realizamos.

 

  • No pensemos solo en el beneficio personal, otros muchos vivimos del mar, otros muchos dependemos de tu decisión. Otras muchas generaciones que están por nacer también tienen derecho a vivir. Dios te encargó cuidar la tierra, si la vendes, lo traicionas.

 

  • Quiero pedir, compañeros y compañeras, dijo otro viejito que estaba callado arrinconado en la esquina, que no piensen en que son los del pueblo vecino los enemigos que quieren invadir, ellos, igual que nosotros, van a ser desalojados si permitimos entrar a estos naguales extranjeros disfrazados de empresas. La instalación de parques eólicos es una ofensa a la tierra que te dio de comer.

 

Ya que lo hablaron a profundidad y a tiempo, cuentan los más viejos, que aún lo recuerdan, que algunos de los principales se comprometieron a caminar de asamblea en asamblea, a anunciar a otros pueblos estas consecuencias y se nombraron una comisión de vigilancia y defensa del territorio.

 

Por eso es que cada vez que el viento pasa, rocía un poquito de polvo, que se llama sacabrío, para que esta comisión no se duerma y esté vigilante de quienes quieren invadir las tierras.

 

Además, opino que debe conformarse una comisión que vigile la entrada de los taladros que vendrán a perforar para las mineras y que vigilemos al ejército que se instala en la antigua clínica de Ixhuatán, otras experiencias nos dijeron que están acá para cuidar el paso de la maquinaria que instalará los eólicos. Y que le tomemos la palabra de hacer una gran asamblea municipal que se informa y decida el rumbo de nuestro pueblo en apego al convenio 169 de la OIT. Y, Cada vez que llegue la señal, sintoniza 92.1 F.M. (un servicio de la Preparatoria José Martí), ahí se transmite información al respecto.

 

El precio del desarrollo

Manuel Antonio Ruiz

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