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1/6/2016

 

Este miércoles 1 de junio, por ley, concluyen las campañas electorales. En la veda publicitaria que se impone antes del domingo, las y los candidatos tienen prohibido terminantemente hacer campaña. Pero eso no significa que se queden quietos ellos o sus activistas. Algunos aprovecharán las sombras de la noche para terminar con el trabajo –sucio, convienen en decir muchos– comenzado. Repartirán despensas y otros bienes, incluso se dice que es cuando comienza a circular dinero, específicamente billetes de 500 o 1000 pesos, que alegran a todos, ya que reactivan la economía local, que hoy por hoy está en el suelo. Y muy de cerca, siguiéndoles los pasos, los que se han hecho llamar “cazamapaches”. Hay quien afirma que es cuando el ciudadano en verdad tiene poder, ya que puede darse el lujo de negociar su credencial o su voto con el mejor postor. ¿Mucho folclor, cero democracia, no cree? “¡Peccata minuta!”, exclaman los muy avezados y agregan: “De lo que se trata es hacerse del poder y de paso del dinero de los pueblos y ciudades y del estado”.

 

Llegan rumores –quizá como parte de la guerra sucia que se dio en esta campaña– de que en el vecino pueblo de Reforma de Pineda una dependencia gubernamental expidió y entregó cheques a campesinos en los primeros días de mayo. Ello, de ser cierto, se sumaría a la campaña encubierta que Liconsa implementó a partir de dicho mes en las 150 comunidades más pobres de México –casualmente muchos de ellos en los estados donde el domingo habrá elecciones-–, donde aseguró que el litro de leche que vende costará un peso y no los 4.50 o 5.50 que normalmente cuesta. Programa piloto, dicen, que –¿otra casualidad?– concluirá en junio, después de las elecciones.  Ah, pero esa medida, dijo el secretario de la Sedesol –otro de los candidatos de 2018, quien mucho ensalza a Enrique Peña para tener su bendición–, de ninguna manera es una medida electorera a favor del gobierno y del PRI, sino que se hace para combatir el hambre y evitar la desnutrición de niños, que, dicho sea de paso, estudios publicados de manera independiente desmienten.

 

En realidad, muchas de las acciones que hoy vemos llevar a cabo a los políticos las vienen realizando desde hace muchos años. El que sobreviva esa costumbre es un indicador de que les ha funcionado y les ha beneficiado a ellos, aunque al país no tanto o nada. Así, por ejemplo, y no obstante existir un tope a los gastos de campaña, a claras luces se ve que esta disposición legal nunca se cumple por las y los candidatos. La publicidad es apabullante en todos los tipos de medios, y de seguro muy costosa, que, si bien es cierto sale de las prerrogativas a los partidos políticos, a ojo de buen cubero parece que rebasa lo legal. Pero, como ni el INE ni mucho menos el IEEPCO pueden controlar dichos gastos, los partidos grandes se valen de ello para escabullir la ley. Solo así se explica que del candidato a gobernador por la coalición PAN-PRD se diga que tiene un helicóptero a su disposición (que algunos afirman lo trajo a Ixhuatán, aunque muchísimos más dijeron no saber o que no fue cierto). Y qué decir de los gastos que hace el candidato del PRI, que, cual costumbre faraónica,  se ven ostentosos. Con todo, la contienda luce muy cerrada, quizá porque ambos competidores tienen un mismo origen y se las saben de todas, todas: son priistas. Otro tanto ocurre en los pueblos. En Ixhuatán, Reforma de Pineda y San Francisco del Mar, se esperan resultados reñidos, a pesar de que la maledicencia diga que de última hora se comprarán credenciales y que muchos de los que se han dejado ver con un partido a la mera hora votarán por otro. De ser esto cierto, no estaríamos ante algo inédito, sino muy sobado. Por eso no vale ser ingenuo o crédulo.

 

Estas elecciones del domingo revisten mucha importancia, si nos atenemos a lo que han expresado algunos políticos de la talla de Manlio F. Beltrones, por ejemplo. En Tamaulipas –uno de los nueve estados donde nunca ha habido alternancia política, ya que siempre ha ganado el PRI-– el señor Beltrones hizo pública la expulsión de tres candidatos –supuestamente por pertenecer al crimen organizado– que su partido había nombrado para igual número de alcaldías. Maniobra extraña e inédita en ese partido y ejemplo que poco después siguió su abanderado a la gubernatura de ese mismo estado, quien se deslindó de los exgobernadores priistas señalados como narcos. A mi parecer, Beltrones, ante la incertidumbre que allí reina, busca afanosamente atemperar una posible derrota. El hecho, sin embargo, hace pensar si el PRI de ahora en adelante usará el tema de la delincuencia organizada como estrategia electoral.

 

En otro lugar, pero en el mismo contexto de los comicios del domingo –Veracruz, otro estado donde tampoco ha habido alternancia política en más de 80 años–, el panista y muy activo expresidente Felipe Calderón acusó al actual gobernador de haber entregado al estado al crimen organizado. El señor Calderón –que, al igual que los otros expresidentes de México, goza de una muy gorda pensión vitalicia por parte del Estado– olvida que dicho gobernador fue elegido cuando él aún era presidente y los órganos de inteligencia algo debieron informarle sobre el susodicho y aun así no hizo nada para evitarlo; ello, no obstante no ser de su partido y ser él mismo vengativo. Misma conducta omisa que Calderón tuvo, por ejemplo, con Elba Esther Gordillo, con quien se dice pactó para ganar la presidencia. Esta conducta es  típica de los políticos de México, quienes, impunes de sus enormes desaciertos –por llamarlos de buen modo–, se dan el lujo de pedir el voto una y otra vez apostando que la gente está desinformada o de plano padece amnesia. En este caso, Calderón respaldó al candidato a gobernador por el PAN-PRD, de quien se ha documentado una serie de ilegalidades. Lo hace no tanto por querer a Yunes Linares, sino para cautivar a los votantes y pueda contar con ellos  en 2018, año en que quizá su esposa, Margarita, compita por la presidencia, con el PAN o sin él. A eso llaman pragmatismo o razones de Estado, cuando en realidad debiera llamarse abuso o agandallamiento.

 

Otro protagonista de estas justas electorales –quizá sin quererlo– es el secretario de Educación Pública. Aurelio Nuño desde que ocupó el cargo se ha venido desempeñando como lo que le han hecho creer que es: el delfín del presidente para la presidencia en 2018. Y, aunque en las encuestas apenas y pinta, no deja su activismo haciéndose ver todos los días en los medios. Solo que ahora ya no lo hace solo visitando una escuela, sino también asiste a eventos del presidente, y en donde es abordado para que dé noticias de que la reforma educativa no se negocia, del número de docentes que su dependencia ha cesado y, de estos, qué porcentaje ya está notificado del cese. Pero no dice que en Oaxaca la quincena no trabajada ya fue pagada, así fuese de manera parcial o selectiva (“Solo a priistas, aunque griten consignas contra el gobierno”, dicen los malpensados riéndose). Ni que el respaldo del hidalguense Osorio Chong –otro estado donde hay elecciones y el PRI nunca ha sido relevado– desde la Secretaría de Gobernación no es por su cara bonita, sino porque así se cuidan ambos las espaldas.

 

La CNTE junto con Aurelio Nuño son, a esta hora, protagonistas de lo que podría llamarse “jugar a las vencidas”. ¿Quién ganará? Lo más probable es que ninguno de los dos, pero existe alta probabilidad de que, si el gobierno de Peña Nieto no negocia con la CNTE, el sacrificado, sin duda, será Nuño. Y Osorio seguirá vivo en las encuestas.

 

La CNTE le ha plantado cara al gobierno y sigue en su postura de 2013: no a la reforma educativa en los términos planteados por el gobierno y los organismos internacionales como la OCDE (que buscan uniformidad y no diversidad cultural). Muchos admiran y otros tantos rechazan la lucha de la CNTE. Muchos también sugieren que deben abandonar su radicalismo y sus métodos caducos de lucha si quieren que el gobierno los escuche, quizá volverse una oposición o una izquierda moderna, tipo PRD y adláteres, no la que preconiza Morena, a la que por cierto las encuestas vaticinan ganará, si no una gubernatura como la de Veracruz o Oaxaca, sí en la elección de la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México. El gobierno ha dicho que no hay nada que negociar, y la CNTE responde que no pasará –por lo menos  en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán– la reforma educativa. Al parecer están decididos a jugar todas sus barajas, una de las cuales es el apoyo de los padres de familia, quienes, quizá, estarían dispuestos a rechazar a los nuevos maestros que dice el gobierno enviará o a no mandar a sus hijos a la escuela sin importar el tiempo que se pierda por cierto pensamiento prevaleciente en los pueblos originarios de nuestro país. Son otros quienes dijeron: “El tiempo es dinero”.

 

Con la CNTE puede ocurrir lo mismo que ha ocurrido con muchos otros sindicatos de trabajadores en México: el desgaste, el hartazgo de la población que hará que los dejen  solos, y, finalmente, que el gobierno los liquide de una vez por todas, tal y como desean muchos que tienen seguro su empleo y no quieren olas.

 

La verdad, no se ve por dónde la CNTE pueda presionar al gobierno de manera eficaz y lograr que sus demandas sean aceptadas. No solo por cómo los medios tradicionales de comunicación han manejado la información –de tal manera que la inmensa mayoría de la gente ve en la CNTE solo ganas de fastidiar y de querer volver a un pasado supuestamente superado–, sino porque los legisladores de oposición al gobierno, aglutinados en el Congreso federal, consideran que es cosa juzgada la reforma educativa una vez se hizo constitucional. Prácticamente todos han pedido no retroceder y aplicar la ley a quienes han dicho no tener miedo al despido y al consecuente desempleo.

 

Ahora bien, ¿qué esperamos suceda en las elecciones este 5 de junio? ¿El PRI, como lo vaticinó Beltrones, ganará las nueve gubernaturas –de doce en disputa– que espera ganar? ¿Podrá la oposición triunfar por  primera vez en Veracruz y Tamaulipas y mantenerse en Oaxaca? En Oaxaca, ¿la CNTE tendrá la ocurrencia, como en la elección pasada, de boicotear las elecciones y con ello hacer que gane el PRI? ¿Los votantes que a esta hora ya comprometieron su voto es porque les favorece este estado de cosas o porque creen que se haga lo que se haga no hay poder alguno que cambie al gobierno, sea este municipal o estatal? ¿Quedará en los doce estados restos del benéfico efecto Peña Nieto o la corrupción de su gobierno y las muchas críticas a su partido le será adverso al PRI y a sus aliados? En contrapartida, ¿el efecto López Obrador le alcanzará para que Morena se ubique  en el segundo o tercer lugar en varios estados? Todo un logro si se considera que Morena tan solo lleva dos años contendiendo. Es por ese crecimiento electoral que los partidos longevos –citando a López Obrador– “están nerviosos”. Ahí radica precisamente la importancia de estas elecciones: ver si “El Peje” ya les respira en las orejas. Yo pienso que no, pero, de seguir la pobreza, la corrupción, la desigualdad, las injusticias, la inseguridad y la impunidad como hasta ahora, la gente pudiera cansarse y despertar de su anestesia de políticas neoliberales.

 

Todos los ciudadanos, en alguna medida, deberíamos sentirnos avergonzados de ser testigos –por lo menos– de todas y cada una de las irregularidades de las elecciones. Pero sin duda quienes debieran sentirse peor son quienes dicen llamarse políticos y, elección tras elección, repiten aquello que en el pasado les ha dado excelentes resultados personales, pero que no abonan a perfeccionar nuestra democracia. Por lo que toca a Ixhuatán, veremos lo mismo de siempre: ancianos y gente enferma llevados a las casillas; gente joven y no tan joven –pero algo fanatizados– que no vive en el pueblo pero que vienen a votar porque aquí están empadronados; acarreados al por mayor –como si fueran menores de edad– de todos  los partidos políticos y edades; ausencias de funcionarios electorales en las casillas y presencia de militantes –¿por pura casualidad?– de los partidos políticos grandes, que, de ese modo, comen el mandado a los chicos, quienes menos trabajan y están mal organizados, con lo que se provoca que la autoridad electoral –conformada por gente de partido y no por ciudadanos independientes– nombre a aquellos para suplir a quienes no les interesa la elección, etcétera.

 

También se vive una serie de anécdotas donde sobresalen la recomendación de fotografiar la boleta una vez se vote; llevar plumón para cruzar el logo del partido; entregar al correligionario dos boletas y, aun así, a la hora de contabilizar los votos, las sumas cuadran sin que nadie proteste; aceptar credenciales de elector dadas de baja con o sin la anuencia de los demás funcionarios, etcétera.

 

Así, pues, este 5 de junio, a la hora de votar, muchos lo harán por amor a los colores de su partido y sin tomar en consideración que el partido no ha hecho bien las cosas cuando le ha tocado gobernar; o que muchos de los elementos de la planilla son los mismos que, cuando estuvieron en el gobierno, se dedicaron a robar del erario o se la pasaron de ociosos; ni por asomo pensarán que ese día de la elección es el único día en que los ciudadanos tienen el poder de cambiar las cosas porque, una vez ocurrido los comicios, el gobernante hará exactamente lo que le dicte su talante y las líneas de su partido.

 

Ojalá esta vez la gente supere los porcentajes obtenidos en la elección de 2013: “… Ixhuatán: PAN, 1743; PRI, 1750; PRD, 737; PVEM, 50; PT, 255; PMC (Partido Movimiento Ciudadano), 360; otros 3 partidos, cero votos, y 37 votos nulos. Votaron 4932 ciudadanos, esto es, el 76.57 % de la lista nominal.

 

“San Francisco del Mar: PAN, 1; PRI, 1585; PRD, 265; PVEM, 19; PT, 1; PUP, 1794; CNR, 1; 10 votos nulos mientras que otros tres partidos no obtuvieron votación. La participación ciudadana fue de 75.19 %.

 

“Reforma de Pineda: PAN, 12; PRI, 684; PRD, 525; PVEM, 58; PT, 21; PMC, 318; 14 votos nulos y cuatro partidos más, cero votos. En total votaron 1632 ciudadanos por lo que la participación fue de 81.68 %” (véase: Panorama electoral). Vale.

Elecciones históricas

Juan Henestroza Zárate

Tomada de www.almomento.mx

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