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21/10/2015

 

En los casi 10 años que duró mi investigación para documentar mi primer libro, “Ixhuatán: Las hojas de su historia”, nadie, absolutamente nadie –no obstante haberlo preguntado en repetidas ocasiones-, me mencionó del esfuerzo hecho por los ixhuatecos para lograr el decreto que elevó a la categoría de municipio libre al pueblo de Ixhuatán, tal y como sí lo habían hecho nuestros vecinos de Reforma de Pineda y San Francisco del Mar, a quienes les había llevado 3 y 13 años, respectivamente, conseguirlo; el primero comenzó su lucha en 1924, en tanto que el segundo lo hizo a partir de 1915.

 

En Ixhuatán, la gente solo guardaba en la memoria la acción emprendida por el coronel Francisco León, a la sazón jefe político del distrito de Juchitán (1882-1888), de donde dependía el ayuntamiento de San Francisco del Mar. “Pancho León mandó poner Las Mojoneras y trajo a los mareños a vivir a Ixhuatán. Mareño que no vino por su voluntad, lo trajo obligado; y quienes se negaron los mandó colgar”, me contaron algunos ancianos. En realidad los colgados fueron los enemigos del gobierno del coronel, gente del rebelde Ignacio Nicolás, alias “Mexhu Chele”, quienes se habían ido a refugiar en San Francisco del Mar.

 

Fue a las 5:00 p. m. del 13 de junio de 1884 cuando en Ixhuatán, entonces una ranchería del ayuntamiento de San Francisco del Mar, se reunieron las autoridades mareñas –en donde ya figuraban zapotecos de Ixhuatán– y firmaron con Pancho León un documento que legitimaba el ejido otorgado a los habitantes, el cual fue mandado trazar por dicho jefe político. Ejido que corría paralelo por ambas márgenes del río Ostuta, de norte a sur, aproximadamente a 2500 varas por cada lado, con lo que quedaba comprendida un área de 10 mil hectáreas de las mejores tierras no solo de la zona, sino del 10 % del mundo (“Cultura e identidad étnica en la región huave”. Jorge Hernández Díaz-José Lizama Quijano. UABJO. S/F, circa 1996). Documento original que alguien robó, y yo sospecho quién fue. Al respecto, en el periódico local El Independiente número 12, de agosto de 1999, el doctor Gastón Fuentes Delgado cuenta cómo fue que se dieron cuenta de su pérdida.

 

En 1985, conversando con el profesor Cecilio López Trujillo, salió a colación lo del decreto. Él fue yerno de don Eustaquio Fuentes Matus –quien fuera presidente municipal de Ixhuatán entre 1957-1959 y con quien dio prácticamente inicio el conflicto agrario con los mareños– y uno de los pocos personajes interesados –y  por lo mismo mejor enterados- de dicho litigio una vez este cobró fuerzas. Al cuestionarle al profesor sobre el decreto, me dijo: “Lo hemos buscado, pero no lo hemos encontrado por ningún lado. Creo es mejor ya no moverle más. Qué tal resulte que Ixhuatán no esté constituido legalmente”.

 

Al hurgar en el archivo municipal no hallé documento alguno que me indicara que las autoridades ixhuatecas hubiesen tramitado legalmente la autonomía municipal. ¿Por qué no lo habrán hecho? ¿Fue por apatía o limitaciones de los líderes? ¿O por lo costoso de los trámites ante el Congreso del Estado? ¿O porque creyeron que por estar todos ya acomodados –si no contentos, al menos sin carencias en el sustento– era más que suficiente?

 

Esto último lo vine a deducir por un documento de fecha 8 de mayo de 1925 –transcrito en mi libro– con el cual el entonces presidente municipal de Ixhuatán, Román Castillejos, argumentó a favor de su causa en el litigio contra los reformeños cuando estos buscaban ser municipio libre. Castillejos afirma: “(…) la autoridad que presido es la legítima de San Francisco del Mar, teniendo como cabecera esta localidad por disposiciones superiores que en su oportunidad comprobaré, habiéndose denominado también por disposiciones superiores San Francisco Ixhuatán”.

 

En efecto, desde 1884 el municipio ya era llamado San Francisco Ixhuatán, a pesar de ser el ayuntamiento de San Francisco del Mar, desplazado su cabecera municipal al pueblo de Ixhuatán por Pancho León.

 

El 26 de julio de 1997 publiqué mi libro de historia, y en su página 63 escribí este párrafo: “En la División Política de Oaxaca publicada el 23 de octubre de 1891, aparece oficialmente el Ayuntamiento de San Francisco Ixhuatán en el Distrito de Juchitán. Al mismo tiempo ya no aparece el Ayuntamiento de San Francisco del Mar ni el Rancho del Común. Y para confirmar lo que dije, que no se creó nuevo ayuntamiento sino que se cambió la cabecera del ya existente, San Francisco del Mar no aparece ni como Agencia, pero sí los ranchos que estaban sujetos a él en 1858 y otros más hasta completar 18. Estos eran: Amatitlán, Buena Vista, De la Calzada, Cerrito, Las Conchas, Las Cruces, De la Isla, Lagartero, Llano Grande 1º., Llano Grande 2º., Pozo San Juan, Rancho Nuevo, El Roble, San Nicolás, Santa Cruz, Las Vacas, Xocoapa y El Zopilote”.

 

Dije oficialmente para contraponerlo a lo que se manejaba en la localidad: que Ixhuatán se había constituido en municipio libre en el mismo año de 1884. Sabedor de que solo el Congreso del Estado –no un jefe político porfirista– tiene facultad para otorgar a los pueblos categoría de municipio libre, dejé patente la controversia, que obviamente solo a mí interesaba.

 

Esa información la obtuve en la biblioteca del Congreso de Oaxaca, del tomo XV de la “Colección de Leyes y Decretos del Estado Libre y Soberano de Oaxaca”, publicado por la imprenta del estado en 1893, en Oaxaca capital. No obstante, desde el primer momento tuve dudas en cuanto a la veracidad de la fecha, ya que no me fue posible confrontarla ni corroborarla con otras fuentes. De allí que creí conveniente investigar más a fondo una vez contara con el tiempo necesario y los recursos pecuniarios suficientes, lo que no ocurrió sino hasta ahora.

 

A pesar de no tener la certeza en la fecha y sin haberse publicado mi libro, el anochecer del 23 de octubre de 1991, justamente al cumplirse el centenario de lo que considero una de las efemérides más importantes del municipio, no dejé que ella pasara desapercibida. El profesor Silvestre Pineda Sánchez me grabó en video en la biblioteca municipal Morelos, filme que a los pocos minutos envió diferido por el entonces existente circuito cerrado de televisión, este promovido por el profesor Javier Matus Pineda y apoyado por el entonces presidente municipal, profesor José Luis Toledo Fuentes. En el video –que supongo se ha perdido– hice alusión a la importancia de la fecha y advertí que había que tomarla con reservas.

 

Por mi interés en las efemérides, una vez publiqué mi libro, le planteé al presidente municipal de Reforma la idea de llevar a cabo en diciembre de ese año 97 una charla para recordar el centenario de la fundación de ese pueblo –ocurrida en mayo– y me ofrecí a dar dicha plática; me dijo que sí, pero no me dijo cuándo.

 

El tiempo siguió su curso sin que yo pudiera concretar mi proyecto, y me acordaba de él cada vez menos, pero sin olvidarlo. Estaba cierto de que existía un decreto expedido por el Congreso del Estado y promulgado por el gobernador de aquel tiempo, Gregorio Chávez (1890-1894), compadre de Porfirio Díaz, e incluso llegué a pensar que dicho decreto –como los expedidos a nuestros vecinos de Reforma de Pineda en 1926 y de San Francisco del Mar en 1928 para reconocerles su autonomía– podría estar fechado en diciembre, igual que lo estaban los de estos dos pueblos, mes en que el Congreso del Estado solía tomar más frecuentemente ese tipo de decisiones.

 

Guiado de la fecha 23 de octubre de 1891, me preguntaba: “¿El decreto fue expedido en ese año o antes? ¿Cuánto tiempo habrán tardado las autoridades de Ixhuatán en hacer el trámite para oficializar lo que Pancho León hizo de facto en 1884, so pretexto de sofocar una rebelión a su gobierno?”.

 

Por ese tiempo hallé en el archivo municipal un acta del cabildo fechado en mayo de 1886, donde, en vez de aparecer redactado el habitual: “En la Municipalidad de San Francisco del Mar…”, decía: “En la Municipalidad de San Francisco Ixhuatán…”. También descubrí que en ese mismo mes y año llamaron presidente municipal de Ixhuatán –lo que me hizo sospechar que ya era municipio– a don Guillermo Fuentes, quien en efecto poseía dicho cargo. Sin embargo, mis hallazgos fueron fortuitos, ya que los demás documentos iniciaban así: “En Ixhuatán, Distrito de Juchitán…”, lo que me causó confusión y desánimo.

 

No satisfecho con los resultados de mis pesquisas ni contento de mis elucubraciones, me resigné a que fuera otro/a quien buscara y hallara el decreto de referencia. El licenciado Adrián Morales Matus en cuatro o cinco ocasiones en que conversamos sobre el tema hizo que recordara mi proyecto pospuesto. La última vez fue en junio de este año; entonces sí, de plano, le respondí: “Tú puedes hacer la investigación, primo, solo hay que ir a los archivos de Oaxaca”. Por esos mismos días Michael Molina planteó al interior de PANÓPTICO IXHUATECO la idea del licenciado. Guardé silencio. No tardé en darme cuenta de que de alguna manera daba por concluida mi faceta de historiador de mi pueblo. Y cuando en ese mismo mes de junio vendí el último ejemplar de mil de la primera edición de mi libro –el cual tardó casi 18 años en terminarse, no obstante de que en el municipio existen más de 9000 habitantes– un presentimiento funesto me dijo que en efecto así era.

 

En todos estos años hubo momentos –cuando me entraban ganas de terminar con mi investigación– en que llegué a decirme que no era pereza la que me agobiaba y desanimaba para no hacerlo, sino desinterés en un tema que, si bien le veía la importancia, estaba convencido de que tarde o temprano se conseguiría dar con el susodicho decreto. Así lo pensé hasta que el jueves 15, en un instante de lucidez, me dije: “Haz un último intento en internet, tal vez allí encuentres lo que buscas”. Y que lo hago, confirmando de paso lo que dice el dicho: el que busca encuentra.

 

Ese día jueves me pasé horas navegando en internet no obstante de que mis dolores me exigían ir a descansar a mi hamaca. Constaté una vez más lo que ya es una vieja costumbre en nuestra historia cultural: las universidades extranjeras –en este caso la Universidad de Harvard– conservan nuestro acervo histórico qué digo mejor, sino que a veces son los únicos sitios en donde se pueden conseguir documentos originales y únicos. Solo que para tener acceso a ellos se requiere ser ducho en internet o ser un investigador hecho y derecho, caso que no es el mío, por lo que me conformé con emplear la poca información disponible y deducir la demás.

 

Lo primero que encontré fue el trabajo de María de Jesús Ordóñez: “El territorio del estado de Oaxaca: una revisión histórica”, en donde  descubrí un primer eslabón de mi historia inconclusa, cuando apuntó: “A partir de 1890 se reconoció la división municipal, dependiente de los Distritos”. Este dato redujo  mi búsqueda a dos posibles años en que dicho decreto pudo haber sido expedido: 1890 o 1891.

 

Gracias a Harvard y a Google también tuve acceso al tomo XIV de la “Colección de Leyes y Decretos del Estado Libre y Soberano de Oaxaca”, publicado en la ciudad de Oaxaca por la imprenta del estado a cargo de Ignacio Candiani en 1891. En él encontré que en el presupuesto de egresos de los años 1888 y 1889 se autorizó para San Francisco del Mar un preceptor que enseñó en la escuela que funcionaba en Ixhuatán desde 1884 –tal como lo consigné en mi libro–, para los años 1889 y 1890, respectivamente.

 

Con esta última información deduje con seguridad que el decreto de marras no se promulgó en 1888 ni en 1889, ya que no lo hallé por ningún lado. Lo afirmo también porque, no obstante tener su asiento en Ixhuatán la cabecera municipal mareña, San Francisco del Mar seguía siendo municipio en esos años porque a él se asigna el maestro. Esta realidad produjo, sin duda, un nudo legal muy interesante que ni los mareños se enteraron de que existía porque no lo citan en su argumentación con que solicitan, desde 1915, se les reivindique su autonomía perdida, que están convencidos ocurrió en 1884, si no es que en 1882, tal y como lo sugirió el mareño Germán Ventura, quien en su calidad de síndico procurador llevó dicho litigio (véase mi libro).

 

En este punto supuse que en 1890, al ocurrir la división municipal de la que habla Ordóñez, pudo decretarse al mismo tiempo la existencia del municipio de San Francisco Ixhuatán, el cual –ahora tengo bases para afirmarlo– desde 1884 había estado esperando su definición jurídica. Esto significaría que el trámite ya había sido hecho por la jefatura política de Pancho León, por lo que solo esperaba el visto bueno de la autoridad competente para concretarse.

 

Visto así el asunto comprendí de golpe y porrazo por qué los ancianos no recordaban nada al respecto ni yo pude hallar en el archivo municipal ningún documento donde se le hiciera mención. El único documento al que los ixhuatecos daban valor extraordinario era el del ejido que creían les legitimaba la fundación del pueblo y consecuentemente la posesión de la tierra, de allí que lo bautizaran como “El documento del pueblo”. Documento que en varias ocasiones recaló en casa del ricacho don Manuel Fuentes de Gives, en donde el cabildo lo empeñaba para hacer frente los gastos del municipio. Costumbre que con el tiempo cambió cuando los cabildos comenzaron a contraer deudas con distintos particulares y bancos. Lo que permanece invariable es que las deudas siguen siendo onerosas.

 

Por todo lo antes visto me atrevo a afirmar que el trámite de dicho decreto corrió a cargo de la jefatura política de Juchitán, requerida por el Congreso del Estado y el gobernador. Ello fue, supongo, a la hora de reordenar los municipios que formarían el distrito de Juchitán: uno de los  26 distritos existentes en 1890. Aun así ello no evitó que Oaxaca siempre contara con muchos municipios: 1123 en 1900 y 1128 en 1910, hasta quedar reducido a 570 en 1970. Asimismo, las regiones –siete desde 1932 en que fue dividido arbitrariamente el estado- aumentaron a ocho en 1970 (Ordóñez).

 

Sin poder dormir la noche del jueves desperté el viernes con renovados bríos. Intuía que estaba cerca de descubrir algo nuevo o confirmar lo que ya había consignado en 1997. En efecto, ello ocurrió después de conjurar en Google, así: Oaxaca 23 de octubre de 1891. ¡Bingo! Comenzó a aparecer dicha fecha como significativa en la historia de pueblos como Santa María Camotlán, San Pedro y San Pablo Tequixtepec, Candelaria Loxicha e incluso Santo Domingo Tehuantepec. Entonces comprendí que con esa fecha San Francisco Ixhuatán –junto con otros municipios– adquirió, por decisión de las autoridades legalmente constituidas, carácter de municipio libre. La emoción comenzó a embargarme. Con ese ánimo, decidido, di el golpe maestro: pinché en un archivo PDF del INEGI: “División territorial del estado de Oaxaca de 1810 a 1995”, que el día anterior me había sido imposible ingresar.

 

En ese sitio confirmé que el 23 de octubre de 1891 se decretó la división política, judicial, municipal y estadística del estado de Oaxaca. En esa fecha el estado se dividió en 26 distritos con 508 ayuntamientos y 616 agencias municipales. Por él supe que había ayuntamientos a la espera de serlo –San Francisco Ixhuatán, uno de ellos–,  por lo que con esa fecha se constituyeron como tales. Otros, como suele ocurrir en estos casos también, desaparecieron –San Francisco del Mar, entre estos.

 

Con ese decreto –el cual no aparece redactado en el documento del INEGI por ser incompleto– se deduce que nuestro municipio legítimamente comenzó a llamarse como hoy se llama: San Francisco Ixhuatán. Esto significa que el antiguo ayuntamiento de San Francisco del Mar, categoría que había adquirido en 1825 a resultas de otro decreto de división territorial, lo perdió en tal fecha.

 

Aquí vale la pena decir que los mareños abandonaron definitivamente Ixhuatán en el año 1916, un año después de ver que no les valieron su autonomía municipal decretada por el entonces Jefe de las Operaciones Militares en el Istmo, coronel Sabás Hinojosa Jr. (p. 122 de mi libro). De paso consigno que en este documento del INEGI no aparece el decreto del 26 de diciembre de 1928 –año en que San Francisco del Mar es declarado de nueva cuenta municipio libre– porque, como ya dije, el archivo es incompleto.

 

Por otra parte, en mi libro citado y valido de documentos del archivo municipal, di el 10 de diciembre como la fecha en que Reforma adquirió categoría de municipio libre. En el archivo del INEGI que comento se consigna otra fecha: 26 de diciembre. Ello se debe, lo afirmo, a que con esa fecha se promulgó por el gobernador el decreto del Congreso del Estado, que fue el dato que tuve a mano, según puede comprobarse en mi multicitado libro. Lo confirmo cuando el texto del decreto que tiene el número 43 es muy escueto cuando dice: “Queda erigido Municipio la Agencia Municipal de Reforma, perteneciente al Distrito Fiscal y Judicial de Juchitán”, mientras que el que publiqué es prolijo, tal y como son los emitidos por el Congreso.

 

Resumiendo, diré que San Francisco Ixhuatán fue erigido municipio libre por decreto del 23 de octubre de 1891, siete años después de que Francisco León trasladara a Ixhuatán la cabecera municipal mareña. Curiosamente –lo que llamo historia oculta-, el nombre del hombre al que los ixhuatecos le debemos que así haya sido está contenido en el nombre del pueblo: Francisco, mientras que su apellido se halla en la Isla de León, que antiguamente se llamó Guadalupe. Son esas curiosidades que tiene la vida y que a mí me encanta descifrar o inventar porque tienen cierto embrujo. Siguiendo esa vena hallaremos que el 23 de octubre, en México, se celebra el “Día del médico”, y yo, mis estimados, lo soy.

Tomada de www.elmeme.me

Eslabones históricos

Juan Henestroza Zárate

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