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Era alrededor de las 10:00 horas del día 5 de febrero. Reunidos en el edificio del palacio municipal, ahí estaban los dos mayordomos que organizaron las dos velas de la Virgen de la Candelaria: Norte y Sur, o la de los ricos y pobres, como también se les conoce. También estaban el presidente municipal, los sacerdotes de la iglesia, todos rodeados de los socios de ambas velas y de las personas que participaron en la celebración de las fiestas patronales. La reunión era nada más ni nada menos que para hacer cuentas y aportar las utilidades que se generaron al Fondo de la Candelaria.

 

Hace algunos años, muchas personas se reunieron para tratar de unificar las dos velas y así poder celebrar una sola fiesta; sin embargo, el discurso de unidad y la realidad nunca pudieron coincidir y el sueño de unificación se complicó. No obstante, lo que sí se pudo lograr en esa reunión histórica fue anteponer el bienestar del pueblo sobre los intereses personales y se acordó la creación de un fondo  económico donde las mayordomías de las dos velas pudieran aportar sus utilidades de cada año, que se utilizarían para obras de mejoramiento de la iglesia y la educación de los niños. También se creó el Comité de Administración del Fondo de la Candelaria (Cafca), que está integrado por representantes del sector campesino, magisterial, ganadero, comercial, por la autoridad municipal y eclesiástica en turno y por las dos velas.

 

Gracias a este hecho histórico se hicieron contribuciones económicas importantes al fondo mencionado, que se utilizaron en los primeros años para promocionar la fiesta de la Candelaria en todo el país. Tan es así que han aparecido algunos spots publicitarios en el canal de televisión estatal y se ha incluido esta celebración en la agenda de la Secretaría de Turismo para promoverla a nivel internacional.

 

Se está por terminar la remodelación de la iglesia de la Candelaria, la cual luce espectacular con su piso e iluminación nuevos; además, el color blanco de la misma luce radiante combinado con el impecable jardín adyacente que se inauguró apenas este año.

 

Hay muchos nervios previos al corte de caja que se va a realizar en unos minutos más. Los de la Vela Norte aseguran que esta vez ellos ganarán porque tuvieron muchísima gente en el baile del 31 gracias a los dos grupos musicales que contrataron y se jactan de haber tenido un éxito rotundo. Los de la Vela Sur piensan diferente, pues, según ellos, hubo más gente en su fiesta y los grupos musicales que contrataron tuvieron una mejor actuación que los de la otra vela. En fin, desde que se acordó la creación del Fondo de la Candelaria, la competencia por organizar la mejor fiesta es cada vez más feroz. Es difícil predecir qué vela reportará más utilidades; a veces, la Vela Norte lo hace y, en otras ocasiones, la Vela Sur supera a su contraparte a la hora de hacer cuentas.

 

Sin embargo, a diferencia del pasado, esta competencia ha beneficiado al pueblo de Ixhuatán porque ha contribuido en el mejoramiento de la infraestructura y de la proyección de su imagen a nivel nacional. Aunque todavía no se ha agotado la posibilidad de unir a las dos velas y sigue siendo un sueño para algunos, para otros ha significado la libertad de elección donde cada persona decide a qué vela acudir y la satisfacción de sentirse identificado con la vela a la que asiste. Como dijo algún personaje del pueblo, al final de cuentas, “si se juntaran las dos velas, cada gente se sentaría con su gente y se vería una fiesta dividida en dos partes”.

 

Estimados ixhuateco e ixhuateca, si no reconocen nada de lo escrito anteriormente, es porque no ha ocurrido así. La brecha entre la realidad y nuestra imaginación es bastante amplia, pero nuestro anhelo por el bienestar de nuestro pueblo es mucho más grande, el cual nos da oportunidad de soñar y generar esta pequeña historia ficticia. El hacerlo realidad o no depende de nosotros y de nuestra voluntad de anteponer el bienestar general por encima de nuestras mezquindades.

 

*Basado en el artículo de Denise Maerker “El empresario minero que esperábamos”, publicado en El Universal el 9 de septiembre de 2014.

La fiesta de la Candelaria que esperábamos*

Florentino Cabrera García

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