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6/7/2016

 

Impotencia la mía que me siento a ver los videos de las represiones y las comparto en el Feisbuc para mostrar mi desacuerdo ante la represión y la violencia terrorista del Estado.

 

Hay un gran grupo de civiles, ciudadanos todos que quieren ejercer su derecho a la protesta, y, más que eso, el derecho de vivir; el derecho a un poco de dignidad.

 

Y viene el policía a imponer el Estado de derecho a fuerza de toletes, gases y balas. Estado de derecho cimentado en la más vil barbarie.

 

Y, mientras, la lasciva mirada del imbécil que reclama su derecho al libre tránsito por un territorio que invade, que no le pertenece. Y colocan en sus muros virtuales que el maestro o manifestante cualquiera se vaya directo a los pinos porque su manifestación le está afectando al pueblo; que no puede ir a comprar al Walmart, al Soriana, al súper y decreta escasez de víveres.

 

Qué impotencia ver a imbécil con derecho al libre tránsito pasar con su coche mientras golpean la frente de la niña aguerrida, de ella que no tiene más que la necesidad de poner su cuerpo ante lo que considera injusticia. Las lujuriosas miradas se pierde en el tianguis mientras la bala atraviesa el cuerpo de un muchachito de 12 años asesinado por el Estado: acto de genocidio. Crimen de lesa humanidad.

 

Y mientras se coloca la mesa del diálogo muy cerca de una pared multicolor. La mesa es cuadrada, adornada ad hoc. Los multicolores son descritos por los ciberparlantes que recuentan los millones de pérdidas a causa de los bloqueos. Se anuncia que el gobierno no acepta chantajes y que las leyes no están a discusión.

 

Empieza el dialogo. Al otro lado de la mesa no hay nadie. Es un diálogo con la pared. Al filo de la medianoche, solo quedan promesas de seguir dialogando. Porque en este diálogo condicionado no se discuten las leyes aprobadas en a la medianoche y sin leerlas. Porque debe prevalecer el Estado de derecho firmado en un pacto de amigos que escenifican una obra de teatro en la que dicen que son la diferencia.

 

Y faltan diálogos. Escucho a los compas de medios libres en el maratón de apoyo a la CNTE, pero no están dialogando tampoco, están vertiendo opiniones que suponen los demás escuchamos. Y es verdad, muchos están atentos, pero no en diálogo. ¿Qué acuerdos nuevos se tomaron en este maratón? ¿Qué nuevas propuestas hay para la lucha? ¿Se hizo operable alguna idea? O solo queda aquella trillada frase radiofónica de noticiero: “Seguiremos informando…”.

 

Entonces, paso por un boqueo que se levanta a cada hora y descansa los fines de semana. ¿Quién en su sano juicio piensa hacer presión mientras descansa los fines de semana? ¿Que los profes no traicionaron? Se siente ambiente de noviembre de 2006, cuando el pueblo se radicaliza y la CNTE desmoviliza. ¿Se sintieron solos? ¿No toda la gente fue a defenderlos cando la policía entro? ¿No fueron suficientes los que llegaron a poner le cuerpo? ¿Cuántos necesitan? ¿No fue suficiente la gente que les recibió en su casa de donde los policías le fueron a sacar y teniendo el derecho de defenderse no lo hicieron?

 

Los pueblos y organizaciones que han puesto a sus muertos han dicho que en la mesa no se llevó la demanda de los pueblos, la de los padres y madres de familia. No hemos escuchado que en los planteamientos del diálogo, aparte de la abrogación de la reforma educativa, se cancelen las concesiones de minería, presas, represas, fracking, eólicas. ¿Los profes solo pelean sus derechos laborales?

 

Quizá a ti, profesor, te falta formación política o quizá te falta adiestramiento para hacer real lo que aprendiste en la normal. O quizá ya no puedes enfrentar al policía antimotines ¿O ya te creíste eso de que la lucha pacífica no lleva algo de violencia? La desobediencia civil necesita de cierta dosis de violencia cuando vienen a golpearte por no obedecer lo que se supone es ley.

 

Toda acción no violenta lleva algo de violencia. La violencia que nos hacemos a nosotros mismos para no quedar vencidos, derrotados y, menos aún, vendidos. Pelear con el Estado es más que sentarte en una carretera. Necesita estrategia de lucha.

 

Quizá es momento de dejar las carreteras y concentrarse en un punto que una las luchas magisteriales y la del pueblo. Quizá el bloqueo de Juchitán, que al parecer no han querido tocar las policías o el bloqueo de Zanatepec que descansa las noches y fines de semana, sea necesario moverlo hacia las centrales eólicas. Ya va siendo la hora de bajarles el interruptor y manejarlo desde los pueblos. Quizá sintiéndose amenazadas esas empresas emplacen al gobierno a dar una solución favorable a la lucha antes del derramamiento de sangre.

 

Hay un ultimátum proveniente del responsable del diálogo, y un imbécil niño verde simula salir de la selva para repetir los términos de un mandril: “Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados”. Y los ciberparlantes aclaran: “No son sus palabras, son las mismas palabras del mandril. Recuerden que las dijo poco antes de la matanza en Tlatelolco”, queriendo con ello meter miedo.

 

Y responden las autoridades oaxaqueñas, de 45 municipios, que se condena el ultimátum y que además “hoy consideramos necesario avanzar en la construcción de una agenda común que nos unifique a los pueblos con los maestros no sólo para solidarizarnos con ellos, sino para que las necesidades y las demandas de los pueblos se incorporen y sea una lucha de apoyo recíproco, pues los pueblos hemos puesto presos, torturados y muertos en las luchas magisteriales y populares; pero donde también exijamos a los compañeros maestros que avancen en el saneamiento de sus filas y se reconstruyan como movimiento para fortalecer el movimiento popular”. Y llegan a los cuarteles militares en Chiapas los avisos de desalojo.

 

Esto huele a 1910. Es hora de que vayamos calentando los motores para sobrevolar la libertad. Es hora de encender los motores de la reconstrucción para después de la refriega. Es hora de volver a repensar la lucha civil y pacífica de no violencia activa.

 

Por supuesto, los maestros en la ciudad, en Nochixtlan, en Tuxtla y en muchas otras partes permanecen de pie.

 

Si no es ahora, pasarán los años de impotencia, y muchos daños, antes de que las habas vuelvan a estar en su punto.

Impotencias

Manuel Antonio Ruiz

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