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20/11/2015

 

El sábado en la mañana, temprano, Mexicanos Primero retuiteó un tuit de su presidente, Claudio X. González, en relación a los maestros que ese día serían evaluados. Tuit que me irritó por el tono, si no burlón ni festivo, sí autoritario y siniestro, toda vez que en él se refería no solo que la evaluación iba y era obligatoria para los docentes, sino que esta tendría consecuencias. Este último vocablo me remitió a este otro: punitivo, que un sector de docentes, aquellos mismos que se oponen a ser sujetos de dicha evaluación precisamente, viene esgrimiendo desde antes de que se aprobara la reforma educativa.

 

Por estar atento de las noticias sobre el atentado terrorista ocurrido en París la noche del 13, durante el resto del día me olvidé de la evaluación docente. En  la noche del citado sábado me enteré de que, según la SEP, habían acudido a ser evaluados el 97.7 % de docentes convocados (cifra que, por cierto, algunas fuentes periodísticas consideraron infladas y dieron otra que dicen es la real: 83 %). Los docentes a evaluar, se dijo, fueron 46,765, excepto los de Oaxaca, que, junto con los de Michoacán, Chiapas, Guerrero, Nuevo León y Querétaro, serán evaluados en los próximos dos fines de semana.

 

Al saberlo no pensé en el señor González, ni siquiera en el señor Aurelio Nuño, secretario de Educación, sino en que en algunos lugares donde concurrieron los maestros para ser evaluados hubo necesidad de utilizar la fuerza pública para que vigilara que ello fuera posible sin sobresaltos. También recordé las opiniones de docentes publicadas en Facebook y las de algunos que escuché en la vida real, quienes externaron su opinión respecto de que tenían miedo a acudir a dicha evaluación porque intuían que el resultado les sería adverso por pertenecer a la CNTE. Hubo alguien en FB que de plano invocó a los santos y vírgenes de su devoción para que le ayudara a pasar la prueba, con lo que obtuvo el apoyo emocional unánime de sus amigos, quienes, invocando a Dios, le tranquilizaron asegurándole que lo lograría. Comentarios que me hicieron dudar del siglo en que vivo.

 

El domingo por la mañana, muy temprano, al recordar que debía empezar a elaborar mi texto semanal de PANÓTICO IXHUATECO, al escoger  tema, varios me salieron al paso pidiéndome ser tomados en cuenta. Estaba en marcha lo de los atentados en París donde ocho personas sacudieron los frágiles cimientos de nuestra civilización occidental, la cual no ha escatimado gastos en seguridad. Tragedia que vino a apagar una anterior ocurrida en Egipto en donde un avión ruso fue casi desintegrado en el aire y ocasionó la muerte a 224 pasajeros. O a las de cientos de muertes de migrantes ahogados en mares europeos, quienes huían del infierno de la guerra. Todas esas tragedias, sin excepción, son en poco tiempo, si no olvidadas del todo, sí muy pronto condenadas a los archivos de la historia, que, como bien se sabe, no registra los dolores de la humanidad. Se vive tan aprisa hoy día que al paso que vamos lo único que llegará a importarnos será el futuro. Por lo pronto hemos avanzado buen trecho en el camino de la insensibilidad e indiferencia al prójimo, máxime si este es un marginado o paria.

 

De lo ocurrido en París rescaté el ingenio humano que se manifestó de inmediato en el ilustrador francés Jean Jullien, quien, desde Londres, al enterarse de la tragedia ocurrida en su patria, de inmediato transformó el símbolo hippie universal de “Amor y Paz” en uno sencillamente conmovedor no solo por sus líneas negras e inasibles que delató su estado  anímico –que era el mismo de muchos humanos-, sino por cómo incluyó a la Torre Eiffel en él, con lo que se convirtió en un nuevo icono.

 

Pocos trazos, pero que dicen mucho: todo aquello que los espectadores, tocados por la tragedia del género humano –cual Sísifo–, son capaces de sentir. Maestría esta de los artistas que a mí me hizo recordar –ni me pregunten por qué– al noruego Edvard Munch, quien, con su cuadro “El Grito”, estremece a cualquiera que sea sensible. ¡Ay,  de mí!, porque Jullien con su composición “Peace for París” trocó mis emociones artísticas que aún se deleitaban en el gozo de un desnudo del genial italiano Amedeo Modigliani, aquel mismo que compró un chino muy pero muy rico –extaxista, insistió en decir todo el mundo, quizá para ilusionar a quien quiera ser millonario y sea hoy un desarrapado– quien pagó poco más de 170 millones de dólares por él. Y aunque el pianista alemán Davide Martello interpretó “Imagine”, de Jhon Lennon –un artista genio–, 24 horas después de los atentados, no me emocionó porque me pareció premeditado y no espontáneo el acto.

 

Después de pensarlo decidí no escribir sobre arte, pudiéndolo hacer, claro. Ni sobre atentados, terroristas o no, esto es, aquellos perpetrados por grupos como el Estado Islámico en París o por los otros estados que durante dos días, 15 y 16 de noviembre, se han reunido en Turquía: Grupo de los 20, en donde se hallan aquellos que ahora mismo destruyen Siria y han ocasionado que 4 millones de sirios anden errantes. Tan es así que Francia ni bien habían pasado 48 horas comenzó a cobrar venganza bombardeando al Estado Islámico en Siria.

 

Estados supranacionales que, no está de más decirlo, se pintan solos para pasar desapercibidos en el rebaño de ovejas siendo como ellos son: lobos feroces con poder de camuflaje. A ellos se debe en gran medida que el mundo esté tan descompuesto. Tienen dominio en prácticamente todo: información, tecnología, armamento, comercio, banca, cultura, etcétera. Por  eso son verdaderos Goliat, contra quienes lanzan piedras los pequeños David, los que en su desesperación invocan obsesivamente a sus dioses, por lo que terminan siendo fanáticos religiosos llenos de odio contra el enemigo todopoderoso que más cree en el dinero y todo lo que él puede comprar.

 

Etapa primaria en el desarrollo de tales pueblos que tarde o temprano llegarán al estadio superior donde ya se encuentran los otros estados, quienes han aprendido a asesinar a sangre fría –sin odio ni filmando sus crímenes– ni invocan a su Dios –tan sanguinario como los de los otros pueblos– ni ofrendan la propia vida; solo usan la ley que ellos mismos imponen, por lo que sus guerras tienen etiquetas de inevitables, obligatorias y legítimas, sancionadas por la propia ONU, organismo creado exprofeso y mantenido económicamente por ellos –triunfadores de la Segunda Guerra Mundial–, por lo que está siempre a su servicio.

 

De ese estado de cosas resulta la doble moral en que la humanidad es sumergida. Muchos  se solidarizan con los fuertes en sus desgracias y olvidan las desgracias de los débiles, como si los crímenes fueran de distintas calidades o las víctimas no valieran lo mismo. Así se explica que Facebook se haya solidarizado con Francia pero no con Líbano, que había sufrido el enésimo atentado con decenas de muertos antes de que ocurriera lo mismo en París.

 

Una vez decidí escribir sobre los docentes que están siendo evaluados recordé el tuit del señor González, hijo de uno de los hombres más acaudalados, conservadores e influyentes de México: Claudio X. González Laporte. Camino trillado por el que ahora transita orondo su hijo, confiado de que en este país gente de su estirpe es intocable. Ambos tienen la filosofía de que quien pretenda ser  rico puede llegar a serlo, siempre y cuando  los pobres trabajen denodadamente para quienes les hacen favor de ocuparlos y sin que protesten porque hacerlo es contrario a la ley.

 

No en vano el señor González tiene lazos –igual que su padre– con Televisa y con cualquier cantidad de grupos de esos llamados filantrópicos que les permite intensa actividad en los medios y en las inmediaciones –si no es que en el mero centro– del poder. Por hacer el bien no pagan los impuestos que debieran pagar. Sobre ambos personajes –papá e hijo- se ha escrito mucho en los medios, y un texto que resume la trayectoria del vástago es uno escrito por Luis Hernández Navarro (http://goo.gl/s2IMbl), al que remito al lector interesado.

 

Cada vez que pienso en Mexicanos Primero lo asocio con la película “De panzazo” y cómo en ella exhibieron a la profesora Elba Esther Gordillo. Tampoco puedo separar al señor González de Televisa ni de la Fundación Teletón. Al llegar a este punto recuerdo que en octubre de 2014, el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad, de Naciones Unidas, textualmente, manifestó: “Al Comité le preocupa que buena parte de los recursos para la rehabilitación de las personas con discapacidad del Estado Parte sean objeto de administración en un ente privado como Teletón. Además, observa que dicha campaña promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad. El Comité insta al Estado Parte a establecer una distinción clara entre el carácter privado de las campañas Teletón y las obligaciones que el Estado debe acometer para la rehabilitación de las personas con discapacidad. Asimismo, le recomienda desarrollar programas de toma de conciencia sobre las personas con discapacidad como titulares de derechos”.

 

Lo que había ocurrido es que tanto en México como en el exterior varias organizaciones dedicadas al asunto de la discapacidad pidieron al Comité de la ONU examinara lo que estaba pasando en México con el Teletón, que se injertó en México en 1997, después de haberlo creado en Chile en 1978 el conductor  chileno “Don Francisco”. Una exigencia procedente porque México, desde 2007, forma parte de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU, lo cual le obliga a informar a dicho organismo.

 

En México, Fernando Landeros, mimado y multipremiado por el gobierno, presidente de la Fundación México Unido –de la que Claudio X. González forma parte y de donde surgió la Fundación Teletón-, salió al paso y expresó: “Fue absolutamente irresponsable, en donde un comité de derechos humanos puso en riesgo el primer derecho humano que tienen los niños con discapacidad, que es el derecho a la salud. ¿Cómo lo pusieron en riesgo? Poniendo en duda la credibilidad de una fundación, cuyo primer ingreso se genera vía el evento Teletón”.

 

En vez de informar con la verdad y mostrar la transparencia en el manejo de los dineros públicos y privados que recibe Teletón, el señor Landeros respondió con enojo, al puro estilo de los poderosos. No solo eso, sino que, fiel a su alcurnia. apela –para despistar y convencer– a la manipulación ideológica y emocional de la gente, importándole un cacahuate confrontarse con una institución internacional como la ONU. Este solo hizo una recomendación al tiempo que recordaba al Estado mexicano sus obligaciones y mostraba su preocupación derivada de los informes recibidos. Nada más, pero nada menos.

 

Nadie en su sano juicio piensa que hacer el bien al prójimo sea malo, sino todo lo contrario. Todos, pero principalmente los que aportan al Teletón, tienen derecho de ser informados veraz y oportunamente sobre el uso correcto de sus recursos, no escudarse en sensiblerías ficticias propia de gente acostumbrada a la estafa.

De algo sirvió la llamada de atención de la ONU porque ahora, en su apabullante propaganda en los medios –en donde sobresalen personajes leales a Televisa, lo que hace pensar en que son un mismo ente-, Teletón invita a visitarlos y conocerlos y con base a ello a decidir a apoyarlos o no. Asimismo, instalaron chips en sus alcancías lo que de suyo no garantiza honradez de los dirigentes, sino solo asegura que los voluntarios no roben un quinto. Hay, pues, un cambio en el discurso –o corrección del antiguo– y empeño en que exista transparencia en donde antes no la había. Aunque la realidad quién sabe cuál sea. Por lo pronto, su evento televisivo ya lo empataron con uno nacional que tradicionalmente convoca a muchos mexicanos: el festejo de la Guadalupana. ¿Así o más clara la manipulación a la gente pobre, ingenua, poco informada o no letrada? ¿Altruismo? No. Se les había caído el rating y por consiguiente las ventas de las empresas patrocinadoras. Negocios, solo negocios, lectores.

 

Todo ello permitido por el Estado mexicano, que es quien debiera prestar esos servicios que presta Teletón, sin excusa ni pretexto, en vez de aficionarse a comprar aviones para el presidente; sin tener necesidad de atacar como malos mexicanos y personas perversas a quienes se niegan a cooperar con dicha fundación. La gente para eso y otros servicios paga impuestos. Ya no es tiempo de dejarse robar no porque no puedan hacerlo quienes a eso se dedican, sino porque ya no hay que sacar sangre donde ya no la hay. Porque como bien se sabe los aportantes mayoritarios del Teletón es la gente humilde, aquella que más se duele de los discapacitados al verlos cómo la televisión los usa y exhibe como objetos de lástima. Ah, esto solo pasa con discapacitados pobres porque los ricos son tratados de manera diferente.

 

En Ixhuatán, cada vez que he preguntado por qué los ricos lo son, me responden que porque son muy vivos. Pero hubo alguien que un día me contestó sin tapujos y al que consideré un resentido social: “Porque los ricos no son pendejos, no gastan como los pendejos pobres y si pueden robar nunca les tiembla la mano porque al fin y al cabo jamás pisan la cárcel”.

 

Esa arrogancia del rico poderoso fue la que detecté en el tuit del señor González y lo que me irritó. Por eso, en cuanto decidí escribir sobre la evaluación a los docentes, fui directo a su time line para transcribirlo tal cual. Y, ¡oh, sorpresa!, lo había borrado, lo que se me hizo muy raro. Lo busqué en Mexicanos Primero y tampoco lo hallé. Por el contrario, todos los tuits encontrados en ambos TL eran amables, correctos e incluso, desde el 12 de noviembre, lanzaron la etiqueta “Yo sí #CreoenlosMaestros” –que por cierto no ha tenido mucho eco ni éxito–, a resultas de que el INEE excluyó la participación de los ciudadanos como observadores en la Evaluación de Desempeño Docente. Decisión que el INEE justificó al argumentar una duda en  la interpretación de la Ley General del Servicio Profesional Docente, lo que molestó a Mexicanos Primero, quien en su página web hizo público el malestar en un texto que casi al final asienta: “¡En lugar de garantizar mayor certeza de transparencia y rendición de cuentas, esta decisión es una regresión a la opacidad!”.

 

Cualquiera podría pensar –por la influencia que ejercen en los medios y en el primer círculo del gobierno– que tanto el señor González como su asociación tendrían muchos seguidores en Twitter. Y no es así. El señor González está próximo a contar con 30 mil seguidores, mientras que Mexicanos Primero rebasó los 34 mil, cifras insignificantes si las comparamos, por ejemplo, con Werevertumorro, bloguero con 6.6 millones de seguidores. Un ixhuateco tiene más de siete veces más seguidores que el señor González: 213 mil. ¡Averígüelo, Vargas!

 

No se requiere ser especialista para saber que la evaluación a los docentes oaxaqueños arrojará resultados reprobatorios para un gran número de ellos. Resultados negativos que no afectarán tanto a quienes están próximos a jubilarse, sino a quienes tienen poco tiempo de servicio y su trabajo es la única fuente de sus ingresos. Ello, estoy cierto, como consecuencia de que muchos docentes son reacios a estudiar una vez obtienen su empleo, por  lo que difícilmente se pueden considerar lo suficientemente preparados para contestar bien un examen.

 

A estas alturas los docentes no evaluados están ante una encrucijada casi insalvable: la reforma educativa. Esta, al ser aprobada en los términos legales en que lo fue, solo exige cumplirla con carácter de obligatorio como toda ley. Eso y no otra cosa buscan Mexicanos Primero y todos aquellos que con la cabeza fría enfocan el problema magisterial bajo el lema de que ninguna nación puede alcanzar niveles satisfactorios de desarrollo si no tiene educación de excelencia. A ellos no les importa que miles de docentes se queden sin su empleo; de hecho la depuración que se espera ocurra con la reforma educativa en alguna medida contraría otra ley, la del Trabajo, en relación a los derechos laborales. Será por ello, quizá, que la SEP publicó en TW el día 16 que los maestros que no tengan un buen desempeño en su evaluación “serán apoyados con formación continua”. O este otro tuit que va en ese mismo sentido: “Recuerda que con la #EvaluaciónDocente nadie perderá su empleo ni prestaciones”.  De igual manera la SEP se mostró comprensiva con los docentes que no pudieron llegar a su evaluación. En un tuit, dijo: “Para quienes quisieron pero no pudieron evaluarse, habrá fechas extraordinarias”. ¿Esto qué significa? Quizá lo que hacen todos los gobiernos de México, quienes con frecuencia negocian la ley o dejan que en las decisiones priven cálculos políticos. ¿Ejemplo? El SNTE de la maestra Gordillo.

 

Pero, un pero que echa a perder las cosas, el neoliberalismo solo purga, so pretexto de la eficiencia, a las clases bajas y medias. Esa es una injusticia, así digan que es necesaria a los tiempos en que vivimos. Y sí es necesaria pero solo para que el capital privado tome en sus manos la educación y el Estado se haga a un lado. Ítem más: se busca con ello  homogeneizar nuestra manera de ser, pensar y actuar con las de los países de primer mundo, es decir, a otros y no a nosotros mismos. ¡Qué tragedia!

 

A todos conviene que los sindicatos todos, pero principalmente la de maestros, dejen de ser lo que hasta ahora han sido: semilleros  de abusivos aprendices de políticos y funcionarios. Tanto el SNTE como la CNTE, eso son en un alto porcentaje. Solo que aquel sirve al gobierno por lo que  para él todas las atenciones, hasta partido político ya tienen. Al otro, el garrote, las órdenes de aprehensión y el trato peor que si fueran los delincuentes más buscados porque en vez de una prisión convencional se les confina en una de máxima seguridad. Una injusticia tremenda, así los docentes se hayan extralimitado atacando y bloqueando vías de comunicación, bloqueado instalaciones estratégicas e instituciones gubernamentales. Eso es lo que debe aprender la CNTE, dejar de comportarse con violencia, respetar a la sociedad donde opera, cambiar la táctica que los está llevando a la liquidación, igual que si fuera el Sindicado Mexicano de Electricistas. Por ahí no es, se requiere ser más inteligentes y no aprovecharse ni abusar de la paciencia de la sociedad que a veces por temor se ha visto empujada a apoyarlos. De lo contrario sus agremiados lo abandonarán o crearán otro sindicato más acorde con sus nuevos intereses.

 

Al decir el gobierno que la reforma educativa es la madre de todas las reformas ha enviado una señal de que está dispuesto a todo. No solo eso, sino que el secretario de Educación,  Aurelio Nuño, está actuando como lo que es: el delfín del presidente Enrique Peña Nieto. Porque no me digan que las visitas que hace a escuelas no son ridículas y que no tienen ninguna importancia para la educación. En efecto, no sirven para la educación pero sí para promocionar su imagen con miras al 2018, con la connivencia de los medios que bien haría M. Fabio Beltrones en averiguar cuánto costaría si la pagaran –o quizá sí la pagan- y así no solo critique a AMLO y sea más justo en su crítica. El señor Nuño está mandado a hacer para ese tipo de promoción, al puro estilo de su jefe el presidente. Tiene el tipo de mexicano que vende bien y que la gente vota “por ser guapo y gente de bien”, no el prieto que se dice es el mexicano común y corriente, más corriente que común, agregan, peyorativamente. Así se venden los candidatos en México y en muchas partes del mundo, además. Y el gobierno lo sabe, use o no especialistas en neurociencias para lograr sus propósitos de manipulación como dijo el New York Time usó el PRI en la campaña de Peña Nieto.

 

Así, pues, el asunto docente está peliagudo y a como están las cosas lo único que le queda al profesional es presentarse al examen invocando la protección de cuantos santos y vírgenes y a Dios mismo para aprobarlo, sabiendo de antemano que todo ello  es completamente inútil si no se tienen los conocimientos suficientes y el apoyo de un sindicato que en vez de estar amenazando y boicoteando la vida pública, busque defender los derechos laborales de sus agremiados con la ley en la mano. Porque de seguir actuando la CNTE como lo está haciendo hasta ahora –amenazando con paro indefinido de labores- más parece que le está haciendo el caldo gordo al gobierno, a Nuño, al señor González y asociados, quien, de salir cierta mi predicción, sería el futuro secretario de Educación. No digo que hagan como  hace el SNTE, poniéndose a las órdenes del poder y recibiendo por ello el mejor trato en todos sentidos, sino que cambien su actitud beligerante por una política de conciliación con el poder. Al menos intentarlo. ¡Basta de tango desgaste! Quizá entonces  la opinión pública, afectada por su proceder, cambie la percepción nefasta que de ellos tiene y el gobierno se vea obligado a ceder parcelas de negociación, máxime si sus cálculos políticos los obliguen a ello. Reforma mata reforma. Y a falta de los dineros que se recibían del IEEPO y que ahora es puro recuerdo, hay que ser más creativos, ¿no creen?

Paradojas neoliberales

Juan Henestroza Zárate

Tomada de www.oaxacatrespuntocero.com

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