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La idea medianamente convencional que se difunde de Ixhuatán es la de una comunidad tranquila en lo referente al óptimo desarrollo de la vida de sus habitantes en sus diferentes esferas (laboral, educativa, artística, de culto, de ocio, etcétera).

 

Lo anterior no es un axioma irrefutable, pues hay fenómenos que cuestionan dicha perspectiva, como el histórico conflicto agrario de más de 40 años que ha padecido el pueblo entre hojas con sus vecinos huaves de San Francisco del Mar; sin embargo, este podría ser clasificado como un problema inter y no intramunicipal.

 

Al tomar como base la relativa tranquilidad que -se dice- caracteriza al poblado, puede entenderse la función del grupo que se encarga de mantener el orden público. La policía municipal de Ixhuatán, históricamente, ha jugado un papel más de vigilancia vecinal y mitigadora de riñas extraordinarias (como peleas en eventos sociales o en las calles) que como corporación encargada de disolver problemas de seguridad a grandes escalas (como tráfico de drogas o crimen organizado).

 

Los datos sobre los recursos económicos que se destinan a la articulación de las fuerzas del orden en Ixhuatán no pueden ser obtenidos vía transparencia por cuestiones de seguridad, de acuerdo con la respuesta de la Comisión de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Oaxaca a una solicitud de información hecha para este portal.

 

Pese a lo anterior, es posible analizar a esta agrupación a partir de otras variables.

 

1.- ¿Quiénes la han constituido por lo menos a lo largo de los últimos 20 años?

 

Debido a que esta corporación se renueva en cada trienio, cada presidente municipal elige cómo conformarla y a quiénes designar tal responsabilidad. Normalmente, si no es que en la totalidad de los casos, el alcalde opta por personas que lo apoyaron durante su campaña electoral, por lo cual no necesariamente los agentes son personas versadas en el manejo de la función (que no se remite al simple uso de la fuerza).

 

Como ejemplo de lo anterior puede recordarse el lamentable evento ocurrido en el año 2006 en el parque municipal, en el cual se enfrentaron policías locales con un grupo de estudiantes del Cobao de Ixhuatán de 16 años en promedio, lo que dejó saldo de un agente herido de bala en la pierna luego de un forcejeo.

 

2.- En prácticamente todos los trienios se ha visto a la policía con una modesta camioneta que funciona como patrulla. Fue hasta la administración actual cuando se le dotó de dos automotores adecuados (una Dodge Ram 2014 y una motocicleta “otorgadas por el gobierno del Estado a través del secretario de Seguridad Pública, el Lic. Alberto Esteva Salinas, bajo gestiones del Diputado Federal Gerardo García Henestroza”, según informó la instancia de Comunicación del municipio) para sus labores.

 

Asimismo, el equipo que, generalmente, acompaña a los agentes consiste en toletes, esposas y, en ocasiones, armas de fuego cortas.

 

3.- Todos los trienios distribuyen en dos grupos la corporación para las tereas de vigilancia cotidiana, para lo cual se reúne a alrededor de una docena de ixhuatecos (tanto habitantes de la cabecera municipal como de las agencias). La policía actual cuenta con 13 elementos.

 

Y surge la siguiente cuestión: ¿es capaz la policía de Ixhuatán, con estas características, de enfrentar problemas mayores relativos a la seguridad local?

 

Y es que la experiencia actual de violencia e inseguridad que se presenta en diversos sitios del país hace que dicho asunto no sea considerado menor. Las regiones rurales resultan focos más vulnerables a causa de su ausencia en las prioridades de las autoridades federales en materia de combate a la delincuencia.

 

¿Qué sucedería en caso de que en Ixhuatán emergiera alguna agrupación criminal organizada? La policía municipal es, a todas luces, insuficiente para atender un problema de mayores dimensiones delincuenciales. Tanto por su estructura como por sus alcances, esta fuerza pública no solo es endeble, sino que se encuentra expuesta a ser infiltrada por delincuentes.

 

La historia inmediata nos remite al caso Ayotzinapa, donde policías municipales, coludidos con el narcotráfico, jugaron un papel clave para hacer posible la desaparición de los 43 normalistas.

 

Es preciso reflexionar sobre si es verdaderamente necesario que la policía municipal ixhuateca sea renovada en cada trienio. El tema es relevante porque la labor de tal institución es trascendente para la vida misma de los habitantes de la comunidad.

 

Si, en lugar de relevar a todos los agentes cada trienio por los simpatizantes del alcalde en turno, se trabajara en consolidar a un grupo lo suficientemente apto para ejecutar sus funciones (lo cual se consigue con estudios, entrenamiento, asesoría, evaluaciones, entre otros factores), Ixhuatán podría estar menos expuesto ante el crimen.

 

En noviembre pasado, el gobierno federal presentó una propuesta en materia de seguridad que incluye una reforma policial y la cual conllevaría a la sustitución de las más de 1800 policías municipales de todo el país para conformar un Mando Único compuesto por 32 corporaciones estatales.

 

Dicha reforma fue aprobada, por lo que hay que seguir de cerca cómo se llevará a cabo tal reestructuración. Si lo que sucederá será un simple cambio de nombre pero con las mismas funciones, características y alcances, la comunidad ixhuateca no verá grandes cambios.

 

En caso de que dicha instancia resulte igual de insuficiente a nivel local, quizá sea momento de trascender las estructuras formales del Estado y buscar algún otro tipo de alternativas, como comités de vigilancia ciudadana, policías comunitarias o alguna otra agrupación civil capaz de realmente velar por la seguridad de Ixhuatán, donde –dicen- no pasa nada.

Policía ixhuateca, ¿efectiva ante el crimen?

Michael Molina

Tomada de Facebook

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