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24/2/2016

 

Confieso que nunca había pensado que existiese un pueblo con el nombre de Santa María Ixhuatán. Y, sin embargo, existe. De ello me enteré el 11 del presente, cuando Michael Molina me reenvió un comentario que recibió de un usuario de Facebook de la República de Guatemala. Este le escribió: “Quiero contarle que soy de Guatemala de un pueblo llamado Santa María Ixhuatán, sí, Ixhuatán también. Hace varios años en mi pueblo vi una foto de una moneda que decía DOLORES YXHUATAN. La historia de esta moneda es que había una hacienda llamada Dolores y que esa moneda era el sistema de pago, he buscado más y lo único que he podido encontrar es algo similar en su pueblo. En el mío hasta ahorita no hay ningún dato que asegure que la moneda sea de mi pueblo, voy a tratar de buscar esa foto y se la enviaré, tal vez la historia sea de su Ixhuatán y no del mío”. En efecto, envió la fotografía de la moneda, que con su venia me gustaría ilustrara este texto.

 

La petición del ixhuateco de Guatemala –aquella de investigar sobre si la moneda fue emitida en su pueblo– me la transfirió Michael, lo que de inmediato acepté con mucho gusto y emoción. La sorpresa de saber que existía otro Ixhuatán allende las fronteras de México, e intuir que informándome de él hallaría alguna ignota historia que esclareciera un poco más la de mi pueblo, me mantuvo en vilo todos estos días. Son de esas oportunidades que no a cualquiera se le presentan –digo, por lo que hay que aprovecharlas al máximo–. Por fortuna existe internet y, además, tengo el tiempo necesario –entre paciente y paciente– para navegar en él. Vivir así es un lujo, ¿a poco no, lector/a? O, como diría Chico Che: “No le hace que le aunque, al cabo que conque”.

 

José Antonio Rodríguez Vásquez, en su libro “Las fichas y riles de las haciendas de Puerto Rico”, página 22, nos ilustra de que en la República de Guatemala “(…) ante la escasez de moneda fraccionaria entre los que se encontraban los reales y cuartillos trajo como consecuencia de que los hacendados procedieran a utilizar fichas en sustitución de moneda oficial. Su uso comenzó en el año 1870 prolongándose hasta el 1945”.

 

Se usaron tantas fichas diferentes, escribió dicho autor, que algunos numismáticos informaron que fueron entre 300 y 1500, mientras que otros especialistas aseguraron que la cifra osciló entre 5000 y 7000. También afirma que, además de las fichas acuñadas especialmente para los hacendados, “(…) monedas de países como Alemania y Estados Unidos fueron contramarcadas para ser utilizadas en las haciendas”.

 

Rodríguez asevera que el auge de la circulación de fichas en las haciendas fue entre 1896 y 1922, ello seguramente porque el 21 de noviembre de 1894 entró en vigor una ley que facultaba a la Casa de Moneda de Guatemala para fabricar tales fichas privadas con especificaciones precisas. El 7 de mayo de 1925, una nueva ley prohibía la circulación de dichas fichas, pero aun así estas siguieron circulando, hasta que finalmente otra ley del 1 de diciembre de 1945 las prohibió de manera definitiva, y a partir de entonces se usó solo las monedas de valor legal: el quetzal.

 

Vemos, pues, que la historia contada por el ixhuateco de Guatemala es verdadera por ambas caras. Por lo que toca a la imagen de la ficha –la cual de seguro en la cara que no vemos debió tener marcado el año de acuñación–, esta nos informa que quizá la hacienda se llamó Dolores, perteneciente a Ixhuatán. De lo que no tengo duda es de que la ficha fue acuñada a finales del siglo XIX, ya que en ese tiempo era usual que Ixhuatán se escribiera con ye.

 

Antes de que los españoles finalmente lo llamaran Santa María Ixhuatán, este pueblo se llamó Todos los Santos Isguatán. En el “Diccionario Geográfico Nacional de Guatemala” se dice que Antonio de Fuentes y Guzmán escribió en la última década del siglo XVII: "El Pueblo de Izguatlán es pueblo corto, de solo sesenta y cuatro vecinos, situado en más eminente territorio de buen temperamento y ligeras y saludables aguas”. En 1740, el justicia mayor del partido, Don Alonzo Crespo, también cita al pueblo de este modo, Izguatán, y agrega: “(…) camino fragoso de piedras y cerros, todo cuesta arriba. Su situación en lo alto de un cerro, temperamento frígido, sus cosechas maíces y trigo y fábrica de canastos; los que habitan en él son ciento y treinta y tres indios de ambos sexos y de todas edades”. Por su parte, el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz, en diciembre de 1769, se refiere a él como Ishuatán y dice que contaba con “117 familias con 364 personas”. El diccionario, finalmente, apunta: “Como Santa María Todos Santos Isguatán, perteneciente al curato Santa Ysabel Sinacantán, en el Partido de Escuintla, en el "Estado de Curatos del Arzobispado de Guatemala del Real Tribunal y Audiencia de la Contaduría de Cuentas del 8 de julio de 1806" figura con 37 tributarios. No se mencionó el total de habitantes”.

 

En Wikipedia se lee que “(…) todavía no se asegura cuándo se fundó oficialmente el municipio; pero se afirma que en la Constitución Política de la República de Guatemala del siglo XIX apareció como municipio oficial del departamento de Santa Rosa en el 11 de diciembre de 1879”.

 

Todo lo anterior para sustentar que Ixhuatán es mucho más antiguo que el Santa María que le agregaron los españoles, seguramente en el siglo XVII, tal y como ocurrió en nuestro país. Hoy se sabe que Santa María Ixhuatán es uno de los 14 municipios del departamento de Santa Rosa, de los que Cuilapa es la cabecera de dicho departamento. Según un censo de 2002 (no hallé otro más reciente), el total de habitantes del municipio fue de 19,480, de los cuales 4689 vivían en Ixhuatán.

 

Sobre Santa Rosa es importante decir que su cabecera, Cuilapa –vecina de Ixhuatán–, es  llamada “Ombligo de América” o “Centro de América” en virtud de que geográficamente lo es. Sobre dicho departamento leo lo que sigue en guatemalasantarosablogspot.mx: “La vida del departamento se inicia alrededor del pueblo que se llamó Nuestra Señora de los Dolores o Candelaria de los Esclavos, el cual en 1570 contaba ya con un cura doctrinero y vida organizada”. Cura dominico, por cierto, igual que lo fueron quienes catequizaron en nuestro pueblo e Istmo de Tehuantepec desde 1555, si no es que desde antes.

 

Esa información me hizo pensar que el nombre Dolores en la ficha no solo fue impreso por ser el nombre de una hacienda, sino que esta pudo llamarse así en recuerdo del más antiguo pueblo del departamento.

 

Debo advertir que a falta de información no tengo más remedio que elucubrar. Así, al leer diversas fuentes me entero de que los primeros habitantes del departamento de Santa Rosa, en la época prehispánica, fueron los xincas. Fue a ellos a quienes tomó como esclavos el conquistador Pedro de Alvarado –quien pasó por el Istmo de Tehuantepec y muy probablemente por Ixhuatán, por nuestro camino real, que conducía a Soconusco y Guatemala–, de donde el vocablo esclavo fue impuesto al pueblo, a su río y a un puente que sobre este se construyó en el siglo XVI y que aún permanece en pie, ya que cuenta una leyenda que la construyó el mismo diablo. Hombres modernos suprimieron la leyenda al explicar que se dijo eso por las frecuentes borracheras de los constructores, lo que a los antiguos hizo pensar que estaban poseídos por el demonio.

 

Antes de proseguir con el tema de los esclavos, debo dar la toponimia de Santa María Ixhuatán. Se dice que proviene del xinca Ixhuatl, que significa palmera, y tlan, lugar, como quien dice: “Lugar de palmeras”. Sin embargo, llama mi atención que en el logo o escudo del municipio aparezcan dos jarros, uno de ellos de lado junto al otro, que está en pie.

 

Lo anterior me hace suponer que existía una toponimia más antigua –esta sí en verdadera lengua xinca– y no náhuatl, como la que cité anteriormente –que lo es, sin duda–, lo que iría acorde con las conquistas aztecas, que bien se sabe llegaron hasta Centroamérica. Lo que me extraña es que nadie lo diga y solo se concreten en repetir lo que sin duda un primer autor dijo. ¿No lo habrán advertido o es que la etnia xinca no fue originaria de Sudamérica, como se dice, sino de México, por lo que su lengua fue el náhuatl? ¡Quién sabe!

 

En un lugar de Wikipedia se dice que en lengua xinca Ixhuatán quiere decir “Lugar de jarras”, esto es, szampiyá o san-piya; de szam o san, lugar, y piyá o piya, jarra. De ser esto cierto, este sería el nombre más antiguo del lugar, el cual más tarde fue substituido por uno nuevo, el de los aztecas: Ixhuatán. No fue el caso de nuestro pueblo, que, como ya lo dije en otro lugar, los zapotecos tradujeron el náhuatl Ixhuatán y lo convirtieron en Guidxiyaza. No al revés, como algunos podrán pensar debido a que, cuando ocurrió en el Istmo de Tehuantepec la incursión azteca de Axayácatl en 1469, Ixhuatán era pueblo zoque y, lógicamente, contaba con un nombre en dicho idioma, que bien pudo ser –también ya lo dije antes– este: Aguaima, que se dice significa “Lugar de la hoja verde”, traducción que no me convence para nada.

 

Ahora, para terminar, volvamos al tema de los esclavos y a una sorpresa que quiero entretejer y compartir. Se trata sobre la Virgen de la Candelaria, tan cara a la devoción católica de las y los ixhuatecos, principalmente de las primeras en momentos de apuros y aflicción.

 

El siguiente texto habla de la Candelaria en Caracas, Venezuela: “(…) es conveniente recordar que en Venezuela la veneración a la Santísima Madre de Dios bajo esta advocación es de larga data. Desde el siglo XVII los canarios que arribaron a nuestras costas traían muy dentro de su corazón el recuerdo de su virgen morena, patrona de las Islas Canarias (…) en nuestra dilatada geografía existen pequeñas poblaciones donde se venera con mucho amor la Virgen de la Candelaria desde la época de la colonia. La tradición oral recabada hace varios años por la Lic. Francisca Rangel, historiadora de la Universidad de los Andes, en Zumba, hoy La Parroquia, entre Mérida y Ejido, estado Mérida, nos hace saber que la primera imagen de esa virgen que se veneró en ese caserío fue encontrada en un descampado por una pequeña niña, hija de esclavos negros. Llevada la imagen hasta la iglesia que frecuentaban los españoles, no se permitió la entrada de la niñita ni de sus padres a este templo. A la mañana siguiente cuando el sacerdote abrió la iglesia para oficiar la santa misa se encontró con que la imagen había desaparecido

 

“Todos en el poblado se dieron a la tarea de buscar la imagen perdida y solo la encontraron cuando la niñita los condujo al sitio donde el día anterior se había topado con la bella Señora. ¡Milagro, milagro! exclamaron a grandes voces tanto amos como esclavos e interpretando la voluntad divina decidieron llevarla de nuevo a la iglesia pero permitiendo que ‘…la negrita fuera a venerarla y prenderle sus mechitos…’ (Rangel 1980) […] Como la imagen de la Virgen de la Candelaria, que ahora podían todos los habitantes de Zumba venerar en la iglesia, era morena, los esclavos de las fincas del lugar, la adoptaron como propia y según cuenta una tradición muy antigua, le ofrecieron a la Virgen celebrarle su fiesta el 2 de febrero de cada año, para pedirle que los liberara de la esclavitud” (http://reportecatolicolaico.com/2014/10/).

 

Quede para cada lector/a las elucubraciones que este texto le genere, si es que alguno le generó, claro. Yo por lo pronto me estaré preguntando si existe correlación entre el color oscuro de la estatuilla de la Virgen y el de la piel de la gente que comenzó a venerarla desde el principio, sabedor de que la Virgen de las Candelas vino de Oriente, según lo cuenta Herodoto. ¿Vale?

Santa María Ixhuatán

Juan Henestroza Zárate

Cortesía: Luis Mangandid

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