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La región de nuestro Istmo de Tehuantepec tiene una característica muy propia en lo que sus tradiciones y fiestas se refiere. No hay un solo pueblo de la región que se escape de la algarabía de las tradicionales velas y sus festividades en honor a los santos patrones del pueblo o comunidad.

 

Las festividades que se realizan en cada pueblo tienen un significado muy especial. En algunas poblaciones tienen una historia ancestral y son parte de la cosmología de indígenas nativos de esos lugares y en otras más son adaptaciones de las festividades originarias mezcladas con las propias de la conquista española. En ambos casos, las festividades reflejan un acto de fe.

 

En el pintoresco Niltepec hay dos festividades centrales en el año calendario: en enero, la festividad en honor al santo patrón, El Cristo Negro de Esquipulas, y en julio se celebra al Santo Patrón, Santiago Apóstol, aquel que llegó para quedarse después de que –según cuenta la historia– los que le cargaban para trasladarlo desde Centroamérica tomaron un descanso, pero, al querer volver a andar en la mañana, el cargamento donde venía el santo se volvió tan pesado que ya no pudieron continuar el viaje, por lo que tuvieron que asimilar que era voluntad divina que Santiago Apóstol fundara su templo en nuestra población.

 

La fiesta más conocida de Niltepec es la del mes de julio. Es conocida a nivel regional, estatal y hasta nacional debido a que muchos visitantes en las fechas principales de celebración concurren al pueblo a ser partícipes de dichos festejos. Quienes estamos fuera de nuestra tierra natal deseamos con fervor poder ir a esas fiestas, incluso los que laboran en trabajos con vacaciones difíciles procuran hacer coincidir estas con la celebración al santo patrón.

 

Las fiestas inician desde el primer día del mes. El 1 de julio se lleva a cabo la Labrada de Cera o Llenada de Velas. Anteriormente, los artesanos en la elaboración de velas y el trabajo de la cera eran buscados por los mayordomos para que llegaran a realizar el armado de los hilos donde se elaborarían las velas (cirios) para las festividades como ofrenda al santo; en ese tiempo, todas las personas con devoción a este pasaban con sus jícaras de cera y llenaban los moldes donde se formaban las velas. Hoy en día, las velas se compran hechas y los mayordomos organizan una fiesta en su domicilio, con lo que hacen saber que la mayordomía está lista para refrendar la promesa realizada al santo para poder ser mayordomos. Desde esta fecha inicia una serie de misas diarias en la iglesia principal donde reside el santo. Las misas son a las 6 a. m.

 

A la mitad del mes, el 15, se realiza el tradicional paseo de velas y flores. La reunión es en casa de los mayordomos desde las 3 p. m. Todas las señoras y señoritas portan sus elegantes trajes regionales de olán; ellas deberán cargar las flores en macetas. principalmente hechas de gladiolas blancas y rojas. Los varones, con su guayabera, pantalón negro y paliacate al cuello –como buen acompañante de la mujer istmeña–, cargarán las velas durante el recorrido por las principales calles de la población, para terminar en la iglesia de Santiago Apóstol.

 

El 22 del mes hay que madrugar desde las 3 a.m. si se quiere acompañar la serenata, mejor conocida como retreta, a los capitanes y mayordomos, donde el comité de festejos con la banda de música van de casa en casa de los capitanes, quienes deberán ofrecer un presente a la comitiva, desde una taza de café hasta un buen mezcal; bailan y cantan en el domicilio del capitán o capitana y terminan en casa de los mayordomos hasta amanecer –puede pasar que el sol sale y aún no se acaba la retreta (y llega buena hora de la mañana en el festejo)–. Por la noche se celebra la tradicional calenda con el desfile y la algarabía en las calles, con la música de la banda amenizada de melodías bailables y alegres; las damas con el su traje regional (pero no el de gala –el sencillo, por así llamarlo–) llevan su farol, que alumbra en lo alto con la luz de la veladora que porta dentro del mismo. Se concluye la calenda en el parque central con un colorido baile popular amenizado por los mejores grupos de la región y el mejor grupo local; al mismo tiempo, se queman los tradicionales toritos, los cuales son llevados por valientes personas (por lo regular, varones arriesgando el pellejo por alguna quemadura a causa de la lumbre de los juegos pirotécnicos –también los asistentes se arriesgan a torear y evitar que el toro llegue corriendo de este para esquivar la embestida, algo muy divertido, sin duda, para quienes gustan de momentos de adrenalina–).

 

El 23 de julio son los preparativos de los capitanes en honor a la promesa. Los capitanes son quienes acompañan a los mayordomos durante toda la festividad, pero es por convicción, fe y por esa promesa hecha al santo (por ejemplo, las peticiones pueden ir desde cumplir los 15 años hasta el logro de una profesión; otras son más íntimas y representan el verdadero acto de fe al santo por una petición especial, pues imploran por la salud o sanación de alguna enfermedad que aqueje o solucionar un problema que parece imposible de resolverse en el ámbito familiar-personal). Los mayordomos, por su parte, toman la mayordomía con el mismo grado de devoción, pero con una responsabilidad mayor, ya que llevan la carga de todas las festividades (auxiliados desde el comité de festejos, que puede ser parte del gobierno municipal o de la propia comunidad católica de la población). En ese mismo día se realizan carreras de caballos, donde las mejores cuadras de la región llevan a sus corceles con carreras amarradas con anticipación. Anteriormente se realizaban corridas de toros, tradición que se perdió hace varios años.

 

El 24, uno de los días medulares de las festividades, se realiza la capitaneada. En casa de los capitanes cada uno prepara su carpa o enramada (antes enramadas de palma; actualmente, de lonas), y los concurrentes pueden llegar desde las 10 a. m. a dejar su visita (dinero), el cual es registrado en la libreta para recordar quiénes han apoyado en dicho evento. Los anfitriones ofrecen un presente (como comida y bebida; también algún regalo, como artículos para el hogar –desde una escoba hasta una hoya para cocinar–). El baile en el lugar no puede faltar, ya sea desde un equipo de sonido con los mejores temas regionales hasta la mejor música para bailar. Más tarde, todos se preparan para el paseo de las velas y flores con el Santo Patrón Santiago Apóstol; comienza desde las 3 p. m. y lo encabezan los mayordomos, una reina con sus damas de honor y acompañantes y los capitanes (similar al día 15: las damas cargan las flores, y los varones, las velas). El recorrido inicia con el comité de festejos y mayordomos yendo a traer de casa en casa a cada uno de los capitanes; después, ya que todos están listos para el recorrido, marchan hacia la iglesia para sacar al santo y pasearlo por las principales de la población, esto armonizado por la banda contratada para los festejos, que a tamborazos y tarolazos hace del recorrido más alegre y de goce.

 

En este paseo también se puede apreciar una cabalgata en honor al caballo que monta Santiago Apóstol, por lo que siempre los jinetes no pueden faltar a la cita. Al terminar el recorrido, se regresa a la iglesia, y en sus afueras se realiza la tradicional regada de frutas –como se le conoce, y que más bien ahora es una regada de enseres pequeños que van desde juguetes hasta artículos comerciales para el hogar, como son platos, vasos e incluso detergentes, entre otros­–. Lo divertido de esto es poder ganar muchas cosas y buscar la manera de que no te sean arrebatadas; quizá entres a la regada y no ganes algo, pero lo que sí te puedes ganar más pronto es un pisotón y alguno que otro golpe del que esté al lado o de un jicarazo que llegue a tu mollera.

 

Al terminar la regada, los asistentes pueden apreciar la quema del castillo, el cual es elaborado con brillantes fuegos artificiales y maravillosas creaciones pirotécnicas y siempre tiene instaurada la imagen del santo patrón. Por la noche, el baile más esperado de las festividades se realiza en la cancha municipal con un costo de acuerdo con la agrupación estelar que se llegue a presentar; por lo regular, son grupos con estilo de música tropical con trayectorias reconocidas en el sureste mexicano. Es esta gala, a la que los buenos bailadores no deben faltar, muchas familias se organizan para comprar sus reservados y disfrutar de la convivencia en una reunión única quizá en el año.

 

El 25 de julio, día del Santo Patrón y último de festejo, se le lleva serenata al santo desde la madrugada; por la mañana, a las 10:00 a. m., se celebra la misa en su honor, donde todos los devotos van a venerarle y a realizar oración al principal centro católico del pueblo; a partir del mediodía escucharemos sonar melodías como “Pachanga Juchiteca” y el “Son Calenda” en la mayordomía, en la cual los mayordomos ofrecen la fiesta a sus invitados (puede ser todo el pueblo) según las empatías de estos, por lo que se habrán de preparar con muy buena comida –y mucha–, pero lo que no puede faltar es lo que muchos llaman el agua bendita: las cervezas, típicas de las fiestas del Istmo, esas chaparritas de a cuartito. Se queman cohetes al iniciar la fiesta, cuando el primer conjunto musical interpreta las movidas canciones para bailar. El disfrute es en serio. Las cocineras atienden lo mejor posible y los de la barra no dejan secar los ríos de cerveza que transitan en cubetas por donde los invitados se colocan para el disfrute con amigos y familia; para esto, aquí también hay que dejar la visita para con los mayordomos, los cuales ponen su mesa donde llevan el registro de quienes apoyan de manera monetaria (en otros lugares se le conoce como limosna). Por la tarde, se anuncia a los nuevos mayordomos del próximo año, quienes deberán estar presentes para recibir el cirio y las flores como símbolos del inicio de la organización para las próximas festividades en honor a Santiago Apóstol.

 

Espero que los lectores puedan acudir a las festividades en el bello Niltepec, donde la hospitalidad está garantizada de la manera más atenta, ya que en estas fechas se espera con los brazos abiertos a miles de turistas o a quienes regresan a su lugar de origen para estar con la familia y disfrutar de las fiestas del patrón Santiago, como se le suele llamar. Como pueblo dominado por el catolicismo, suele compartir creencias y costumbres muy arraigadas, pero también con mucho sentido de hermandad, ya que en estas ocasiones es donde la comunidad se une para que sus fiestas sean reconocidas y las tradiciones no mueran nunca.

 

Reseña: las festividades del Istmo, únicas en su tipo por su algarabía y tradición. Hoy presento las festividades al Santo Patrón Santiago Apóstol de Niltepec. Si quieren saber más de lo relatado, deberán algún día visitarlo por esas fechas para vivir las festividades.

Festividades en honor a Santiago Apóstol en Santiago Niltepec

José Enrique Mauleón Medina

Enrique Mauleón

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