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12/2/2016

 

I

 

El área que comprende, según el mapamundi, a la República Mexicana le corresponde a la parte medular de este continente llamado América. No fue sino hasta que E. B. Tylor habla de una región donde se presta la delimitación en cuanto al área cultural; esta correspondiente a la mencionada República Mexicana (y otros países). El origen (de la región) es prehispánico.

 

Área cultural: en esta esfera se manejaban los antropólogos de aquel entonces al intentar describir, analizar y proponer soluciones para un tema que versa sobre una cultura, establecida en una determinada área; se habla del sur de Estados Unidos, el centro de México y los países del centro de América. A gran escala estos países juegan un papel importante en cuanto a la producción de materias primas y tesoros del medio. Esto hizo que convivieran con otros grupos para intercambiar utilería o bien para conquistarlos. Se habla de las teorías de formación y evolución de Mesoamérica; de sus fronteras, de su clima, de sus etnias.

 

Estas teorías no están muy distanciadas con los planteamientos sobre el origen de la agricultura y la cuestión de definir si la agricultura antecedió a las sociedades sedentarias o viceversa. Lo curioso es la forma en que convivio esta masa a lo largo del tiempo y del espacio, pues las rutas que los comunicaban solo fluían por comercio, y que pocas veces los estados dominantes se ocuparon de ellos; pero en cuestiones de área cultural, que para Frank Boas se trataba de coleccionar y clasificar en lo que se interpretaba que era agrupar los elementos de una cultura. Parte también de ahí la cuestión para los investigadores de Mesoamérica, pues de acuerdo con este primer método aplicaron una línea de investigación pobre en cuanto a recurrir a múltiples disciplinas.

 

Kroeber se encargó de encontrar otra solución al problema con una delimitación en cuanto a sus fronteras. ¿En qué ayuda esto? Clasificar a las culturas y su relación. Las altas culturas, por su parte, estuvieron moviéndose de acuerdo con sus intereses, lo que explica a las fronteras. Pero estas se trasgreden aun cuando son poco seguras, pero desde el punto de utilidad al de necesidad, y para llegar de un punto al otro en este bucl, no hay maneras de detener la migración. Es por eso que Mesoamérica se ve reflejada por todas partes: desde el sur de Estados Unidos hasta el centro del sur de América. Aunque se considera que todo este proceso nace en Mesoamérica, otros indican que fue autónoma la transición hacia sociedades más sofisticadas. Kirchoff más tarde dota de una clasificación para las singularidades encontradas en esta zona por los arqueólogos, que son los que juegan un papel importante (al inicio), y establece de esta manera un área que nombra por la influencia de colegas en este trabajo de investigación –en este caso Jiménez Moreno– Mesoamérica. Término que se discutió y dio por sentado, lo cual ocasionó una ruptura en un istmo de la investigación sobre el área de Mesoamérica.

 

No obstante, los estudiosos del país del norte enfocaron sus análisis a la región sur de su frontera y establecieron semejanzas con áreas de Mesoamérica; además, se ocuparon de la frontera septentrional, en describirla y dotarle significados a través del tiempo, en algún punto coyuntural por causas climáticas.  

 

Fue entonces la publicación de Kirchoff un paradigma para estudiar a Mesoamérica desde el desarrollo cultural y en la agricultura. Este último proceso que diferencia a las culturas superiores que se distinguían de los cazadores-recolectores allende las fronteras del sur de Estados Unidos.

 

II

 

Es en este punto cuando al sintetizar el continuo esbozo de una sociedad no basta con conocer los ritos del arte de conquistar y expandirse. En la discusión intelectual se pierden hechos en el intento por la aproximación. En la opinión somera se emiten verdades bastante in-creíbles para la sociedad que ostenta el saber de años.

 

Surge la duda sobre el texto formativo, desganado en crear provocaciones para la incursión de alguna verdad (a futuro) efímera por parte de algún observador del caso, el cual aprenda estas clasificaciones y momentos de la historia, los asocie con el poder mencionado (esta vez llevado al contexto) y desarrolle planteamientos acerca de Mesoamérica en el trasfondo de un análisis de su entorno inmediato y curioso.

 

 Es interesante el momento en que los investigadores inician la demostración de lo aplicado sobre el tema, pues se trata de la cultura, la política, el poder –que en ese entonces era religioso-militar–. Estos factores fueron aplicados al inicio de la investigación, el problema difiere en tiempos. Para el momento de la investigación se requería información etnográfica, contrario a la etnohistoria que aplicaron. En la actualidad hace falta encontrar los detalles que revelen aún esa masa llamada Mesoamérica. Con rayos equis encontrar esa línea que sigue la evolución de una sociedad (o varias sociedades) en un mismo espacio tiempo.

 

III

 

Resulta entonces innegable el beneficio del conocimiento, esto antes de las dudas sin respuesta. Insistir en la posibilidad es un riesgo que se puede clasificar en este punto atemporal, pues no solo se aceptó sin crítica la propuesta de Kirchoff, sino que no se sometió ningún otro camino al análisis desde el punto de vista de la masa mesoamericana. Es indudable que estos saberes no aporten a la formación de este concepto, pero como neófitos del tema lo que interesa son los acontecimientos concretos. El tiempo puede dividirse y hasta conceptualizarse como meras fronteras, pero para el aún ingenuo poco importa en la búsqueda de la conclusión y discusión del término: llevan por siempre estos sucesos a las verdades efímeras, expuestas al fuego cuando se trata de lo mismo en planos de lo objetivo.

Verdades efímeras: Mesoamérica

Franco Carrasco Aguilar

Tomada de www.reydekish.com

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