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Cachimbo nació y se pobló de pescadores ixhuatecos, ikoots, zoques (Zanatepec y Tapanatepec) y alguno que otro chiapaneco, y esto se debió a que, en su albufera y posición geográfica como península, en sus manglares fue nido de numerosas especies para la pesca.

 

Si uno revisa el Google Maps, se dará cuenta de que la distribución en hileras de los manglares da cuenta de los impactos de huracanes y tormentas en el pasado; gracias a esta especie, la zona amortiguó los impactos de esos meteoros y dio refugio a numerosas especies marinas y terrestres, algo que la volvió atractiva para la pesca y la caza.

 

Gracias a ello pudo ser poblado. Adicional a su importancia económica, sirvió como punto de referencia para delimitar el territorio oaxaqueño, tanto que, en los títulos primordiales dados por la Corona Española a huaves y zoques, sirvió para delimitar geográficamente a los municipios vecinos y a los estados de Oaxaca y Chiapas.

 

Pues, a todo ello, hoy existe una propuesta que da por sentado reubicar a los pobladores de esa agencia municipal a partir de fenómeno hidrometeorológico del año 2013 que impactó la zona, propuesta que no considera los aspectos de subsistencia económica y modos de vida, arraigo a la tierra y al mar, de identidad cultural y de la defensa del territorio de los pobladores de dicha comunidad. Por tanto, nace flaca, chueca y, decididamente mal hecha.

 

Pues, como toda reubicación (como las que se hacen cuando se construye una presa, falla geológica o por sentido humanitario), es pertinente considerar estos aspectos. La historia da cuenta de la diáspora judía y la decisión de la ONU de volver a fundar el estado israelí en la década de los 40 del siglo pasado y la posterior zona de conflicto en que se convirtió justamente por no allanar esos temas con los entonces pobladores, los palestinos, árabes, kurdos y judíos que ya lo habitaban.

 

Basta recordar las reubicaciones de Jalapa del Marqués, en el Istmo, y Temascal, en la Cuenca, para dar cuenta de los horrores vividos por los pobladores, que perdieron todo eso, en aras de un falso progreso que nunca llegó a esas comunidades ni a las supuestamente beneficiadas en otros territorios. Hoy recordemos a las ciudades rurales en Chiapas, verdaderos elefantes blancos que no resolvieron la dispersión y la falta de infraestructura de los poblados de origen de esas personas y que hoy justamente son noticia nacional por el fracaso en que se han convertido.

 

Por tanto, ¿se ha considerado en qué se van a ocupar para su sustento esas personas?, porque van a ejercer presión a las zonas de pesca de los pobladores a donde los van a reubicar y, posteriormente, eso se convertirá en un conflicto político. ¿Se tiene en el proyecto qué se va a hacer con el territorio que se abandona?, pues, a la salida de los actuales pobladores, otros llenarán ese espacio, y no necesariamente de ixhuatecos o oaxaqueños, al rato esa zona va a ser reclamada por los chiapanecos como territorio de su estado, como ha sucedido con amplias zonas de los Chimalapas.

 

¿Existe un plan para evitar la tala, la pesca y la caza furtiva para la zona?, porque, al rato, el daño ambiental en Cachimbo va a ser de tal magnitud que vamos a lamentarlo en el futuro.

 

Por último, ¿se ha definido bien que el lugar a adquirir cumple con evitar lo que justamente se trata de corregir? Yo creo que no.

 

Yo veo en ese proyecto intereses económicos. Alguien quiere hacer negocio proponiendo algo que es plausible en la forma, pero en detrimento para las finanzas del municipio y de los pobladores de Cachimbo en el fondo. No veo otro interés aunque se argumente lo contrario porque, bajo esa premisa de darles seguridad, necesitaríamos reubicar el Barrio Ostuta, la 12 de Abril, el Barrio San Lucas y la Candelaria, por enumerar algunos, puesto que sufren año con año de inundaciones.

 

Además, como lo dije al inicio, basta revisar el Google Maps para saber (algo que se aprende en la escuela y no en la barricada) que los manglares han servido en cualquier parte del mundo como amortiguadores naturales ante fenómenos naturales como los huracanes; por lo tanto, antes de ponerse creativos, creo que se debe contar con un plan de reforestación de los manglares perturbados, proporcionar recursos para el uso de energías limpias -como la solar y la de viento, abundantes en la zona-, mejorar el sistema de comunicación y transporte de los pobladores para abaratar el contacto con el exterior y dar herramientas para el uso sostenible de sus recursos para las generaciones futuras.

 

Antes, será pura demagogia y negocio, algo tan característico ya en los políticos oportunistas.

 

¿Y los 3 mil damnificados, apá?

Y se hartó de su hartazgo

Joselito Luna Aquino

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