top of page

En este mismo espacio, Michael Molina confirmaba lo que a mí había llegado como rumor en Twitter: que ya estaban listas las concesiones para explotar mineral de hierro, oro y plata en las sierras que corren desde Chimalapas, Tapanatepec y Zanatepec. Será cuestión de semanas cuando empezarán a prospectar la zona, me confirman.

La semana pasada escribía sobre el deterioro creciente del río Ostuta. Pues esta noticia viene a darle la puntilla a la muerte anunciada de un río generoso que acompañó no solo a los ixhuatecos en su crecimiento, con los estragos que para este ha sido la visión desarrollista del mundo.

Cualquier lego en la materia sabrá que la industria extractiva es, por decir lo menos, invasiva y propicia el deterioro donde opera. La extracción a cielo abierto implica mover toneladas de tierra y árboles para facilitar el proceso extractivo; en ambos casos, sacar el mineral (sea en túneles o a cielo abierto) implica remover bosques para acceder a las vetas, romper el flujo de las aguas subterráneas, en suma, cambiar el entorno.

Los metales preciosos, como el oro, en su separación de la roca previa a su refinación, implican usar enormes cantidades de agua; aparte, se usa cianuro de sodio. En las rocas que está comprobado que contengan plata u oro, el cianuro hace que se separen de las rocas los minerales en forma de cianuro de oro y/o cianuro de plata. Una vez que se tiene, se le adiciona zinc y lo que hace es precipitar este metal más el oro o plata. Con ácido sulfúrico o nitrico separan el cianuro, y, de ahí, a la obtención del metal.

El cianuro es un veneno mortal no solo para los humanos. Si le sumamos el ácido sulfúrico, lo que menos produce son quemaduras de tercer grado, al menos este último, aparte de que es mortal. Luego, entonces, toda esa agua contaminada irá a parar a las escorrentías, arroyos, y de ahí llegar a envenenar al río Ostuta, y luego este a las lagunas, con lo que se comprometerá el ciclo de vida de las especies, lo que provocará su muerte y, con ello, el hambre y la ruina económica. Algunos humanos irán en el recuento de los daños.

Me dirán que eso es en mineras del siglo pasado y que los procesos cuidan esta parte, que se mandan a contenedores y se les da tratamiento de residuos peligrosos y que las normas ambientales así lo exigen. Si ni en Estados Unidos eso es tan real, les recuerdo que en Sonora eso ya es una realidad, y nada en el mundo va a garantizar que aquí no suceda.

Ah, pero traerá empleos, y, con ello, bien vale la pena correr el riesgo. La minería exige un grado de calificación que no necesariamente encontrarán en nuestros pueblos. La demanda de mano de obra no es tanta y tampoco es la panacea puesto que las barracas se colocan cerca de la zona de extracción y son las mismas mineras las que controlan dormitorios, comedores y todo lo relacionado para que sus obreros no salgan a consumir a sus alrededores. El efecto multiplicador no es lo que los optimistas y personas interesadas piensan.

Pero los pescadores, los campesinos y todos los ixhuatecos vayamos pensando ¿dónde obtener el agua que consumimos? ¿Qué vamos a hacer sin pesca, sin cultivos, sin los medios de subsistencia con los que vivimos y que han servido para comercializar y de ello vivir decorosamente a muchos coterráneos, me incluyo porque mi madre obtuvo sus ingresos de ello?

Y la demanda de agua de la industria minera es la siguiente: una hora de consumo de agua en una minera es el total de agua consumida por una familia de cinco personas en 20 años. Esa cantidad de agua es la que le van a quitar al caudal del Ostuta, esa agua llegará en forma de contaminación cuando la vuelvan a descargar y terminará irremediablemente aguas abajo en las lagunas.

Y, si le sumamos a la deforestación producto de la extracción, grave se va a poner la cosa.

Ringlera:


Dijera mi abuelo materno: “No se necesita ser licenciado para saber por dónde sale el agua del río cuando desborda”. Me sugieren que la solución al "problema" de las inundaciones es sacar las curvas de nivel y, con las cotas obtenidas, saber por dónde sale el agua. Y que la solución es llenarnos de bordos, como si en Nueva Orleans el cuerpo de ingenieros del ejército norteamericano no supiera del desastre que fueron sus bordos en la gran inundación que provocó el "Katrina".


Me proponen dar soluciones. Ya las di, pero no son suficientes porque, como no leen, me recriminan que yo doy como solución dragar todo el río. Esa tremenda estupidez jamás me la permitiría como solución a la problemática del Ostuta.


Y también opino que se deje de hostigar y amenazar a los muchachos que denuncian lo que la avaricia e ignorancia de unos cuantos le hacen al Pie del Cerro. Mi solidaridad a La Ixhuateca.


También mi mano franca los niños que se organizan en redes y en el pueblo con la iniciativa #ContaminaciónOFF. Vale estimular esto.

Pante:


Y el 14 de diciembre regresa Deyanira Aquino Pineda. Cargada de éxitos como ha sido su vida en estos últimos 20 años, cosechando los aplausos que también se la debemos a na Chica Pineda y a na Paula Pin. Un gran abrazo a mi segunda madre.

El río que se nos va a morir (segunda parte)

Joselito Luna Aquino

bottom of page